Hace 22 años, el 19 de marzo de 2004, Roberto Mora cerró la edición del periódico El Mañana de Nuevo Laredo, poco después de la medianoche.
Satisfecho de un día más de labores, y con el trabajo periodístico terminado, abordó su camioneta rumbo a su casa. Esa fue la última edición que realizó.
Hoy, 22 años después, al entrar a la redacción del periódico El Mañana, junto a una puerta de madera, aparece una placa y una fotografía tamaño poster.
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En la imagen un hombre joven, a principios de sus 40 años, delgado, con lentes redondos, sonríe a la cámara.
Su foto es adornada con cariñosas palabras de despedida en una placa protegida por un cristal. Es la última imagen recordada de Roberto J. Mora García.
La placa que sirve como homenaje al periodista se encuentra en la entrada a la oficina de la dirección editorial del periódico El Mañana de Nuevo Laredo, esta ciudad donde ejerció el periodismo con libertad, con valor, con altos estándares periodísticos.
En esta ciudad es donde perdió la vida Roberto.
“Fue un amigo entrañable, un director editorial brillante, y un buen ser humano. Padre cariñoso, maestro excepcional, periodista honesto y sin temor. En cada área sobresalió”, reza la placa.
Roberto era un hombre de palabra, de letras, de ideas que le gustaba debatir, defender su postura, buscar la verdad a través de las entrevistas, de los testimonios, de la reconstrucción de hechos.
“Hay que buscar la carnita, lo periodístico”, decía a sus compañeros. Para los periodistas más jóvenes, es quizá la única referencia que tienen del director editorial asesinado el 19 de marzo de 2004.
