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Mujer camina en cuatro patas y ladra como perro; se identifica como pastor belga | VIDEO

Algunos participantes, aseguran sentir una identidad animal profunda, al punto de ladrar y adoptar comportamientos de razas específicas

Este comportamiento ha provocado reacciones divididas en redes sociales.Créditos: Cortesía
Escrito en GLOBAL el

Una inusual reunión registrada recientemente en Argentina ha generado una ola de reacciones en redes sociales y reavivado un debate global sobre la identidad humana en la era digital. En el encuentro, un grupo de personas decidió identificarse abiertamente como perros, no solo de manera simbólica, sino también conductual: algunos ladran, caminan en cuatro patas y adoptan rasgos específicos de ciertas razas, como el perro pastor belga.

Las imágenes del evento no tardaron en viralizarse. Mientras algunos usuarios reaccionaron con curiosidad o desconcierto, otros lanzaron críticas severas e incluso llamados al llamado “control animal”, evidenciando la incomodidad social que todavía provocan las identidades que se salen de las normas tradicionales.

Fenómeno psicológico emergente

Este fenómeno se relaciona con los llamados therians, abreviatura de teriantropo. De acuerdo con la Dra. Elizabeth Fein, profesora asociada de psicología en la Universidad Duquesne, en Pittsburgh, algunos therians creen tener una identidad no humana a nivel espiritual o psicológico.

Algunos pueden sentir que son el alma de un gato reencarnada en un cuerpo humano.

Dos grupos diferentes

Aunque suelen confundirse, Fein aclara que los therians no son lo mismo que los furries, una subcultura centrada en personajes animales antropomorfos.

Algunos furries son therians y algunos therians son furries, pero son dos grupos distintos.

Mientras los furries suelen expresarse a través del arte, disfraces o convenciones, los therians hablan de una identidad más profunda y persistente.

La identidad en discusión

Para quienes adoptan esta identidad híbrida entre humano y animal, no se trata de una actuación, sino de una forma de autopercepción. El debate sigue abierto. Para algunos, se trata de una expresión legítima de identidad; para otros, de una señal de los límites cada vez más difusos entre lo virtual, lo simbólico y lo real.

Lo cierto es que este fenómeno expone, una vez más, la complejidad de la identidad humana en tiempos donde las redes sociales amplifican realidades que antes permanecían invisibles.