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Tormentas invernales y nevadas: cuáles son los distintos tipos que pueden presentarse en la onda gélida

Las tormentas invernales no solo implican frío extremo, sino una combinación compleja de fenómenos atmosféricos; cada tipo de nevada tiene implicaciones distintas

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Cuando se habla de tormentas invernales, no toda la nieve es igual, existen diferentes tipos de nevadas, cada una con características propias que influyen en la visibilidad, la acumulación, el riesgo vial y hasta la posibilidad de deslaves o avalanchas; conocerlas permite entender mejor los efectos del invierno extremo.

A continuación, te explicamos los principales tipos de nieve que pueden caer durante una tormenta invernal.

Nevada de nieve polvo (seca y sin viento)

Es considerada la “nieve ideal”, pues sus copos son ligeros, con bajo contenido de humedad, lo que permite que se acumule con rapidez y buena compactación natural. Aunque visualmente puede parecer poca, en cuestión de horas genera capas considerables, es típica de ambientes muy fríos y estables.

Ventisca de nieve polvo

Ocurre cuando la nevada viene acompañada de fuertes ráfagas de viento, la nieve es arrastrada y redistribuida, formando montículos irregulares y zonas de acumulación llamadas ventisqueros. Este fenómeno reduce drásticamente la visibilidad y aumenta el riesgo de formación de placas de viento, una condición peligrosa en áreas montañosas.

Ventisca de nieve fina o “harina”

Se trata de partículas extremadamente pequeñas, similares al azúcar glas, no suele generar grandes acumulaciones visibles, pero ayuda a crear una base helada que facilita futuras nevadas más intensas. Es común cuando hay bajas temperaturas combinadas con viento persistente.

Nevada de nieve húmeda

Presenta copos grandes y pesados debido al alto contenido de agua, es frecuente en zonas urbanas cuando las temperaturas rondan el punto de congelación. Aunque resulta visualmente llamativa y puede generar acumulaciones rápidas, tiende a derretirse con facilidad y compactarse de forma irregular.

Ventisca de nieve húmeda

Una de las condiciones más incómodas durante tormentas invernales, el viento combinado con nieve pesada provoca golpes directos al rostro, baja visibilidad y poca acumulación efectiva, además de aumentar el riesgo de superficies resbaladizas.

Nieve granulada 

A menudo confundida con granizo, esta nieve se presenta en forma de pequeñas bolitas blandas, no genera capas estables y tiene poco impacto en la acumulación, aunque puede dificultar el tránsito al crear superficies irregulares.

Ventisca de nieve granulada

Es una combinación poco favorable: baja visibilidad, partículas duras impulsadas por el viento y condiciones extremas para peatones y automovilistas.

Aguanieve

Es una mezcla de lluvia y nieve, suele presentarse cuando la temperatura está cerca del punto de congelación. Lejos de beneficiar la acumulación, acelera el derretimiento de capas previas y genera superficies peligrosamente resbalosas.

Un fenómeno con múltiples caras

Las tormentas invernales no solo implican frío extremo, sino una combinación compleja de fenómenos atmosféricos, cada tipo de nevada tiene efectos distintos en carreteras, infraestructura urbana, zonas rurales y áreas montañosas, por lo que su monitoreo resulta clave para la prevención de riesgos.