TAMAULIPAS

¿Nieve o aguanieve en Nuevo Laredo?; esto debería ocurrir para que la frontera se cubra de blanco

Aunque la nieve sigue siendo un evento poco común en ciudad, los recientes episodios de aire ártico y frentes fríos extremos mantienen viva la posibilidad

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Cada vez que un frente frío intenso se aproxima a la frontera norte, la misma pregunta vuelve a circular entre los habitantes de Nuevo Laredo: ¿podría nevar o al menos caer aguanieve?, aunque el fenómeno es poco común en esta región de Tamaulipas, no es imposible, pero requiere una combinación muy específica de condiciones atmosféricas.

¿Qué es exactamente la aguanieve?

La aguanieve es un tipo de precipitación híbrida, se compone de gotas de lluvia mezcladas con copos de nieve parcialmente derretidos que caen desde la nube.

En la mayoría de los casos, este tipo de precipitación termina convirtiéndose en agua al tocar el suelo, sin embargo, cuando la temperatura superficial se mantiene por debajo de los 0 grados Celsius, la aguanieve puede congelarse y formar capas de hielo o escarcha, lo que incrementa el riesgo vial.

Las condiciones que permiten la caída de aguanieve

Para que se registre aguanieve, deben coincidir ciertos factores clave, principalmente relacionados con la temperatura y la humedad del aire.

De manera general, cuando una precipitación ocurre en un ambiente húmedo y con temperaturas superiores a los 0 °C, llega al suelo como lluvia; en contraste, si se desarrolla dentro de una masa de aire seca y con temperaturas bajo cero, el resultado es nieve, el aguanieve aparece justo en el punto intermedio.

Este fenómeno ocurre cuando los copos de nieve atraviesan una capa de aire ligeramente más cálida antes de tocar tierra, los fragmentos pequeños se derriten por completo y se convierten en gotas, mientras que los más grandes logran sobrevivir parcialmente y alcanzan el suelo en estado semisólido.

¿Qué tendría que pasar para que nieve en Nuevo Laredo?

Para que la frontera se cubra de blanco, los especialistas coinciden en dos elementos indispensables: temperaturas muy bajas y presencia de precipitación.

Generalmente se requieren registros cercanos o inferiores a los 2 grados Celsius acompañados de lluvia, este tipo de escenarios suele darse con mayor frecuencia en zonas montañosas o de mayor altitud, lo que explica por qué ciudades fronterizas como Nuevo Laredo rara vez experimentan nevadas.

De acuerdo con el sitio especializado Meteored, las grandes borrascas y sistemas frontales activos con alto contenido de humedad y aire frío son los más propensos a generar nieve, siempre que las capas bajas de la atmósfera mantengan temperaturas lo suficientemente frías para evitar el derretimiento de los copos durante su descenso.

Otro factor clave es la humedad presente debajo de la nube, ya que permite que los cristales de hielo crezcan y sobrevivan hasta llegar a la superficie.

Los factores atmosféricos para la caída de nieve

Existen tres variables principales que determinan la formación de nieve:

  1. Temperatura: cuando desciende por debajo de los 0 grados Celsius, el vapor de agua se transforma en cristales de hielo mediante un proceso llamado sublimación, que da origen a los copos.
  2. Humedad: un ambiente saturado de vapor de agua favorece el crecimiento de copos más grandes y resistentes. En condiciones secas, los cristales tienden a evaporarse antes de tocar el suelo.
  3. Presión atmosférica: sistemas de baja presión permiten que el aire se expanda y enfríe, creando un entorno favorable para nevadas. En cambio, la alta presión comprime el aire y eleva la temperatura, dificultando este tipo de precipitación.

Aunque la nieve sigue siendo un evento poco común en Nuevo Laredo, los episodios de aire ártico y frentes fríos extremos mantienen viva la posibilidad.