FENÓMENOS METEOROLÓGICOS

Calor extremo: Diferencias entre domo de calor y ola de calor; ¿cuál es más intenso?

Hay uno de estos fenómenos que no solo es más intensos, sino que seca el suelo e impide las lluvias, creando círculos viciosos de calor extremo

Estos fenómenos pueden ser mortales para algunos grupos de riesgos
Estos fenómenos pueden ser mortales para algunos grupos de riesgosCréditos: IA
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En los últimos años, el vocabulario meteorológico se ha vuelto parte fundamental de la conversación cotidiana en México. Ante el incremento de temperaturas extremas en regiones que van desde el norte del país hasta la península de Yucatán, términos como "ola de calor" y "domo de calor" aparecen constantemente en los medios. Aunque suelen utilizarse como sinónimos, sus mecanismos y consecuencias difieren significativamente.

¿Cuál es la diferencia entre el domo y la ola de calor?

La diferencia fundamental radica en la dinámica atmosférica. Una ola de calor se define como un periodo de temperaturas inusualmente altas que persisten durante unos pocos días. Es un evento transitorio, impulsado por el desplazamiento de masas de aire caliente de una región a otra.

Una ola de calor es un período excesivamente cálido en el cual las temperaturas máximas superan los 3 días consecutivos. Foto: Archivo.

Por el contrario, un domo de calor funciona como una estructura física en la atmósfera, actuando como una "tapa" hermética sobre una olla a presión. Este fenómeno ocurre cuando un sistema de alta presión se estanca sobre una región específica. Esta estructura bloquea el movimiento del aire, atrapando el calor en las capas bajas de la atmósfera, comprimiéndolo contra la superficie terrestre e impidiendo que el aire se eleve, se enfríe o circule.

Mientras la ola de calor es un flujo de aire móvil, el domo es un estancamiento prolongado.

¿Por qué el domo es más peligroso y duradero?

La peligrosidad del domo de calor reside en su capacidad de persistencia y su mecanismo de auto-alimentación. Mientras una ola de calor suele disiparse tras una semana, un domo puede permanecer bloqueado sobre un área durante semanas, elevando el termómetro día tras día sin tregua.

Durante este proceso, ocurre un fenómeno físico llamado calentamiento adiabático: la alta presión empuja el aire hacia el suelo, comprimiéndolo y elevando su temperatura drásticamente, lo que rompe récords históricos. El factor más letal es la ausencia de alivio nocturno; bajo un domo, la atmósfera es tan estable que no hay circulación, impidiendo que las temperaturas bajen durante la noche.

Esto impide que el cuerpo humano se recupere del estrés térmico acumulado. Además, al no haber nubes, el sol incide sin filtros, secando los suelos y disparando el riesgo de sequías severas e incendios forestales.

Un domo es un sistema de alta presión atmosférica que atrapa aire caliente sobre una región. Foto: IA.

Riesgos para la salud de ambos fenómenos

Independientemente del nombre, estos eventos son desastres meteorológicos letales. El riesgo principal es el golpe de calor, una emergencia médica donde la temperatura corporal supera los 40°C, pudiendo causar fallas multiorgánicas.

La deshidratación severa afecta peligrosamente a niños y adultos mayores, comprometiendo funciones renales y cardiovasculares. Asimismo, el calor extremo agrava condiciones preexistentes como el asma, la diabetes y problemas cardíacos, saturando los servicios de salud pública.

Recomendaciones ante estos eventos climáticos

La preparación es la mejor herramienta de prevención. Ante el calor extremo se recomienda seguir estos pasos:

  • Hidratación: Beber agua de manera constante, incluso sin tener sed.
  • Gestión del horario: Evitar exponerse directamente al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas. Realizar actividades físicas solo al amanecer o atardecer.
  • Ambiente: Permanecer en lugares ventilados o climatizados y vista ropa clara y holgada.
  • Protección comunitaria: Vigilar a los grupos vulnerables, incluyendo personas mayores, niños y mascotas.
  • Alimentación: Optar por frutas y verduras frescas, evitando comidas pesadas que eleven el calor metabólico.