El estado de Chiapas se encuentra conmocionado tras confirmarse la noticia que nadie quería escuchar. La violencia de género ha cobrado una nueva víctima en Tuxtla Chico, dejando una herida profunda en la sociedad y un vacío irreparable en una familia que, hasta el último segundo, mantuvo la esperanza de un milagro. Beany Lozano, una joven cuya vida fue truncada por la brutalidad, se ha convertido ahora en un símbolo de la exigencia de seguridad para las mujeres en la entidad.
El fallecimiento tras una valiente lucha de 11 días
Después de permanecer casi dos semanas en estado crítico, este viernes se confirmó el sensible fallecimiento de Beany Lozano. La joven no logró sobreponerse a las gravísimas lesiones provocadas por impactos de proyectil de arma de fuego que recibió en la cabeza.
Fueron 11 días de una resistencia heroica. Durante este tiempo, amigos, familiares y ciudadanos desconocidos se unieron en cadenas de oración y peticiones esperando que la fortaleza de Beany fuera suficiente para vencer a la muerte. Lamentablemente, las complicaciones derivadas de la agresión física terminaron por apagar su vida, transformando la vigilia de salud en un duelo nacional que exige respuestas inmediatas por parte de las autoridades ministeriales.
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Los hechos: una agresión artera en Tuxtla Chico
El ataque que derivó en esta tragedia ocurrió el 6 de abril en el municipio de Tuxtla Chico. Según los reportes recabados en el lugar de los hechos, Beany se encontraba en compañía de su pareja sentimental cuando ocurrió el violento suceso. En un acto de total crueldad, su novio sacó un arma de fuego y disparó contra la joven a corta distancia, dejándola gravemente herida mientras él emprendía la huida.
El sospechoso continúa prófugo de la justicia
A pesar de que el agresor ha sido plenamente identificado por familiares y testigos como el novio de la víctima, hasta el momento no se ha reportado su detención. Tras cometer el crimen, José Manuel “R.S.” logró evadir los cercos policiales y su paradero actual es desconocido. Esta situación ha generado un profundo sentimiento de inseguridad e impotencia entre los allegados a Beany, quienes temen que el presunto feminicida logre salir del estado o del país para evitar las consecuencias de sus actos.
La Fiscalía General del Estado (FGE) de Chiapas ha señalado que mantiene abierta la carpeta de investigación 0089-102-0520-2025, de la que se desprendió la orden de aprehensión C.P. 179/26, y que se han activado los protocolos de búsqueda necesarios. Sin embargo, para la opinión pública, el hecho de que el sospechoso siga libre 11 días después del ataque es una señal alarmante de impunidad que revictimiza a la familia Lozano y pone en riesgo a otras mujeres.
El clamor de justicia de la familia Lozano
Con el corazón destrozado, los padres de Beany han alzado la voz para exigir que su muerte no sea una estadística más de la violencia en Chiapas. Benigno Lozano Sánchez, padre de la víctima, señaló que insistirán ante las autoridades para que el responsable enfrente la ley. “Vamos a seguir hasta lograr que se haga justicia”, declaró.
