El empresario y promotor deportivo Alejandro Burillo Azcárraga falleció este día a los 74 años, dejando un legado importante en el desarrollo del deporte en México, particularmente en el futbol y el tenis.
La familia confirmó su fallecimiento luego de que su salud se deteriorara en los últimos años, tras enfrentar complicaciones derivadas de un cáncer de piel.
Burillo fue una figura clave en la transformación del futbol mexicano en la década de los noventa. En 1993 asumió un papel determinante en la reestructura del proyecto de la Selección Mexicana de Fútbol, etapa en la que se consolidaron cambios administrativos y deportivos que marcaron el rumbo del representativo nacional.
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Entre sus principales aportaciones destaca la construcción del Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Fútbol, conocido como el CAR, complejo que actualmente funciona como casa de las selecciones nacionales y centro de preparación para futbolistas mexicanos.
Durante su gestión también respaldó al entrenador Miguel Mejía Barón en el proceso rumbo al Copa Mundial de la FIFA 1994 y posteriormente confió la dirección técnica del Tri a Javier Aguirre para el proyecto mundialista de 2002.
Además de su impacto en el futbol, Alejandro Burillo dejó una huella importante en el tenis mexicano. En 1992 fundó la empresa Mextenis, organización responsable del Abierto Mexicano de Tenis, uno de los eventos deportivos más relevantes de América Latina.
Gracias a este torneo, figuras internacionales del tenis han competido en México durante más de tres décadas, posicionando a Acapulco como uno de los destinos más importantes del circuito profesional.
Tras su salida de Televisa, también incursionó en la gestión de clubes al adquirir al Atlante, equipo que posteriormente se trasladó a Cancún y que logró coronarse campeón del futbol mexicano en el torneo Apertura 2007.
Diversas organizaciones deportivas destacaron su liderazgo y visión para impulsar proyectos que fortalecieron el deporte profesional en el país.
