México y Estados Unidos llegaron a un acuerdo técnico histórico para la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, conforme al Tratado de Aguas de 1944, tras meses de negociaciones marcadas por una sequía extrema y tensiones diplomáticas entre ambos gobiernos.
El anuncio se dio a conocer este martes mediante un comunicado conjunto de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y funcionarios estadounidenses.
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De acuerdo con el plan acordado, México se comprometió a entregar un mínimo anual de 350 mil acres-pie de agua, equivalente a aproximadamente 432 millones de metros cúbicos al año, durante el ciclo vigente, sujeto a las condiciones hidrológicas de la cuenca.
Esta cifra coincide con el volumen promedio fijado por el tratado bilateral, que regula la entrega de recursos hídricos a lo largo de periodos de cinco años.
Contexto de sequía y presión diplomática
El entendimiento se logró en un contexto de sequía prolongada en el norte de México y el sur de Estados Unidos, situación que había dificultado el cumplimiento puntual de las obligaciones de entrega de agua por parte de México y generado preocupación entre comunidades agrícolas en Texas.
En 2025, autoridades de ese estado advirtieron que los agricultores se enfrentaban a restricciones severas en el uso del recurso, lo que provocó reclamos públicos y presiones políticas.
Además, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había amenazado con imponer un arancel adicional del 5% a productos mexicanos si México no cumplía con sus compromisos bajo el tratado, lo que elevó la presión para encontrar una solución negociada.
Detalles del plan técnico y seguimiento binacional
El acuerdo no solo contempla la entrega mínima anual de agua, sino también un plan para saldar la deuda acumulada de periodos anteriores, resultado de los déficits registrados por la sequía. México y Estados Unidos acordaron realizar reuniones técnicas mensuales para supervisar los avances, medir la disponibilidad hídrica real y adaptar las entregas de acuerdo con las condiciones del Río Bravo.
Las autoridades mexicanas señalaron que este esquema busca fortalecer una gestión más ordenada, previsible y sostenible del recurso, priorizando tanto el abastecimiento humano y urbano como las necesidades del sector agrícola, sin poner en riesgo la soberanía ni la seguridad hídrica nacional.
Respaldo político y percepción pública
Funcionarios de Estados Unidos celebraron el acuerdo como una victoria para agricultores y ganaderos, especialmente en Texas, donde el agua del Río Bravo es crucial para la producción agrícola. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, destacaron la importancia de la cooperación binacional para enfrentar la escasez.
Por su parte, el gobierno de México subrayó que el acuerdo respeta el Tratado de Aguas de 1944, vigente desde hace más de 80 años y reafirma el compromiso de ambos países con una gestión responsable del agua en la frontera.
Qué es el Tratado de Aguas de 1944
El Tratado de Aguas de 1944 es un acuerdo bilateral que regula la distribución de las aguas de los ríos fronterizos Colorado y Bravo entre México y Estados Unidos, estableciendo montos específicos de entrega de agua y mecanismos de cooperación a través de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA). Aunque diseñado hace más de ocho décadas, el tratado sigue siendo la base de la gestión del agua transfronteriza.
