El 14 de enero de 1996 no fue un domingo cualquiera. Juárez, Nuevo León, despertó como un municipio periférico, discreto y ajeno a los reflectores nacionales. Sin embargo, al caer la noche, ese territorio se convertiría en el escenario de una de las capturas más determinantes en la historia del narcotráfico mexicano.
Treinta años después, la detención de Juan García Ábrego, entonces líder del Cártel del Golfo, sigue siendo un punto de quiebre. Fue el primer gran capo mexicano arrestado en Nuevo León y entregado a Estados Unidos en tiempo récord, sin juicios prolongados ni batallas legales.
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Un operativo silencioso y sin disparos
La captura fue planeada bajo el nombre de Operativo Leyenda, una acción quirúrgica coordinada entre autoridades federales mexicanas y agencias estadounidenses. No hubo espectáculo, persecuciones ni enfrentamientos armados. La consigna era clara: eficacia absoluta.
A las 19:00 horas, una minivan irrumpió en el portón de una quinta modesta ubicada en Juárez. Catorce agentes federales ingresaron sin disparar un solo tiro. García Ábrego, acostumbrado a imponer miedo y poder, intentó huir saltando una barda baja, casi simbólica. Se detuvo al escuchar el grito de mando. No opuso resistencia. No dio órdenes. Solo pidió que no lo golpearan.
Dinero, rituales y el fin de un imperio
En el interior de la quinta quedaron dos millones de dólares en efectivo, altares de santería, amuletos y supersticiones que, al menos esa noche, no surtieron efecto. Afuera, Juárez se convirtió sin saberlo en el epicentro de una historia criminal que marcaría a Nuevo León y al país entero.
La caída fue tan limpia como brutal. En menos de 24 horas, el Gobierno mexicano aplicó el Artículo 33 constitucional y expulsó a García Ábrego del país. En Houston, Texas, recibió once cadenas perpetuas consecutivas, cerrando uno de los capítulos más oscuros del narcotráfico de los años noventa.
La quinta vuelve a tener vida tras casi tres décadas
Hoy, casi 30 años después, la historia vuelve a tocar ese punto de Juárez. La quinta donde fue detenido el exlíder del Cártel del Golfo ha sido nuevamente habitada, luego de permanecer abandonada por más de 28 años.
Ubicada en la colonia Bosques de la Silla, en el cruce de Bosque de Acutzingo y Bosques de San Mateo, la propiedad conserva gran parte de su estructura original. Los muros, la herrería y las áreas exteriores muestran el desgaste del tiempo, pero aún permanecen en pie. El amplio patio y la alberca, aunque descuidados, siguen ahí, como testigos silenciosos de una noche que cambió para siempre la historia del crimen organizado en México.
