Quitar o dejar las etiquetas de ropa nueva al cruzar por la aduana mexicana suele generar preocupación entre viajeros frecuentes y compradores ocasionales. Desde el primer contacto con la autoridad fronteriza, la apariencia de las prendas puede influir en la revisión.
La ropa forma parte del equipaje personal y, en condiciones normales, puede cruzarse sin pagar contribuciones, siempre que sea coherente con un uso cotidiano y no tenga fines de comercio.
Cruzar la ropa nueva que compras en EU
Las disposiciones aduaneras mexicanas establecen que las prendas, ya sean nuevas o usadas, pueden ingresar como pertenencias personales cuando la cantidad es lógica para la duración del viaje.
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No se fija un tope exacto en dinero para este rubro, pero sí se evalúa que no existan grandes volúmenes de piezas iguales que hagan pensar en reventa. Además, existe una franquicia adicional para otros artículos, cuyo monto varía según el tipo de cruce y la temporada.
Aquí es donde entra el debate sobre retirar o conservar las etiquetas. Cuando una prenda porta aún el precio o el sello de tienda, puede interpretarse como mercancía recién adquirida para fines distintos al uso propio.
Esto abre la puerta a revisiones más estrictas, declaraciones obligatorias o incluso al pago de impuestos sobre el excedente permitido. En contraste, quitar las etiquetas reduce la posibilidad de que el agente la considere producto comercial.
Inconvenientes
No obstante, retirar las etiquetas también tiene inconvenientes. Si se elimina toda evidencia de compra, puede ser más difícil demostrar el valor real de la mercancía en caso de que se solicite información adicional. Por ello, muchos viajeros optan por guardar los comprobantes, aunque la ropa ya no luzca nueva.
En la práctica, el mejor criterio es el sentido común. Para pocas prendas destinadas al uso personal, retirar etiquetas y elegir el carril correspondiente suele ser suficiente.
Para cantidades mayores, declarar voluntariamente evita sanciones. Manejar con cuidado las etiquetas de ropa en la aduana puede marcar la diferencia entre un cruce ágil y una experiencia complicada.
