En la junta de cabildo de este lunes se revisará una propuesta para contratar expertos que asesoren al gobierno de Laredo sobre el impacto que puede traer la construcción de un muro sobre inundaciones en esta región.
La regidora Melissa Cigarroa dio eco a la recomendación unánime del Comité Asesor Ad Hoc del Frente del Río, para pedir al Administrador de la Ciudad Joseph Neeb y su asesor legal externo, contratar un estudio independiente hidráulico e hidrológico y geomorfológico, sobre el impacto de los muros y boyas propuestos por el gobierno federal a lo largo del corredor del río Grande durante eventos de inundación en la ciudad de Laredo.
Si el cabildo lo aprueba, el consultor trabajará de cerca y de manera coordinada con el gobierno federal para determinar si el muro y las boyas que se pretenden instalar en esta área aumentan el riesgo de inundaciones catastróficas para la región.
Te podría interesar
Un experto en ríos advirtió que el muro y las boyas que se planean instalar en Laredo pueden convertirse en una trampa mortal en caso de inundaciones y además, pueden dañar los soportes de los puentes internacionales que son el motor de la economía de los Dos Laredos.
El Doctor Mark Tompkins, geomorfólogo fluvial con tres décadas de experiencia en el estudio de ríos en todo Estados Unidos, hizo una presentación en marzo de su estudio ante el Comité Ad Hoc del gobierno de Laredo, formado para dar asesoría el gobierno municipal sobre la construcción de un muro en la ciudad.
“Partes del sistema de muro y boyas propuesto fallarán durante caudales extremadamente altos. Las fallas causarán inundaciones catastróficas, daños y destrucción de propiedades, y riesgos para la salud y la seguridad de las personas cercanas al corredor fluvial”, advirtió en su reporte.
Agregó que Laredo ya ha sufrido muchas inundaciones de este tipo, por lo que, si se construye el sistema de muro y boyas, la cuestión no es si pasará una tragedia sino cuándo, explicó Tompkins.
Si bien el muro en sí presenta grandes peligros, Tomkins enfatizó que la combinación de muro, boyas y riberas despobladas creará amenazas únicas y sin precedentes para Laredo.
“Durante una inundación, las boyas se convertirán en un recolector de basura gigante, actuando como trampas de basura que recogen escombros a lo largo de todo el río, ocupando mucho más espacio que las propias boyas, lo que también provocará flujos más altos y rápidos, que es exactamente lo que queremos evitar cuando nos protegemos contra las inundaciones”, afirmó.
Resaltó que las boyas no se mantendrán en su lugar. En un río como el Río Grande, que tiene un lecho blando, las boyas no pueden anclarse al 100% al lecho ni soportar todos los flujos que se producirán durante una inundación.
“Es inevitable que secciones de las boyas se desprendan y se enreden en lugares como curvas del río, estructuras periféricas y, lo peor de todo, columnas de puentes, provocando su colapso. El problema es que no sabemos dónde ocurrirá esto, lo que crea esta enorme vulnerabilidad. Esto no tiene precedentes en mi experiencia”, señaló.
Resaltó que las inundaciones serán más altas y rápidas: el muro y las boyas encorvarán el caudal del río, lo que aumentará la altura y la velocidad del flujo.
Durante una inundación, los escombros y el agua no se distribuirán por las extensas zonas inundables que bordean el río, como ha ocurrido durante milenios, sino que concentrarán la fuerza y el impacto del agua y los escombros.
El gobierno estadounidense planea construir 174 kilómetros de muro fronterizo e instalar 246 kilómetros de boyas fluviales en los condados de Webb y Zapata. Esto incluye todos los terrenos ribereños de Laredo, que el gobierno federal afirmó pretende confiscar a la ciudad y a propietarios privados mediante expropiación forzosa.
