El primer problema en la Misión Artemis II, que despegó durante la tarde del 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, fue reportado apenas unas horas después por su tripulación. El único baño a bordo de la cápsula Orión, donde viajan cuatro astronautas, dejó de funcionar parcialmente, provocando un verdadero dolor de cabeza al interior de la nave.
De acuerdo con el reporte, el sensor que activa el ventilador del urinario, esencial para disipar ciertos gases y succionar la orina en un entorno de microgravedad, dejó de funcionar debido a un problema con un controlador. Los expertos de la NASA señalaron que el inodoro para heces seguía funcionando correctamente, por lo que aunque el problema era relativamente importante, no ponía en riesgo la misión.
La "fontanera espacial": Christina Koch repara la avería
La encargada de resolver el problema fue la astronauta Christina Koch, quien se convirtió en la "fontanera" de la misión. Siguiendo instrucciones paso a paso desde el Control de Misión en Houston, Koch retiró piezas del sistema y ejecutó una serie de comandos para reiniciar el ventilador.
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Pocas horas después del reporte inicial, la buena noticia llegó desde el espacio:
"Houston, Integrity, buen diagnóstico. Me complace reportar que el baño está listo para usarse", comunicó Koch vía radio .
La respuesta del Control de Misión no se hizo esperar:
"Nos alegra reportar que el baño está operativo. Recomendamos dejar que el sistema alcance la velocidad de operación antes de 'donar fluidos' y dejarlo funcionar un momento después de la donación" , indicó la comunicadora Amy Dill, en un impresionante ejemplo de la jerga técnica de la NASA.
El plan de contingencia: bolsas Apollo
El problema esencial era que la misión espacial durará 10 días, por lo que, de no resolverse la situación técnica, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen habrían tenido que hacer sus necesidades en bolsas especiales, similares a las que usaban los astronautas del programa Apollo en las décadas de 1960 y 1970.
De hecho, durante las aproximadamente seis horas que el sistema permaneció averiado, al menos un tripulante tuvo que recurrir a estas bolsas de contingencia. Koch reportó que una de ellas, conocida como CCU (Collapsible Contingency Urinal), se había llenado y necesitaba ser vaciada al espacio.
Un baño histórico con "puerta y todo"
El inodoro de la Orión, bautizado oficialmente como Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS), es histórico: es el primer baño instalado en una nave que viaja al espacio profundo. Las misiones Apollo de los años 60 y 70 no tenían esta comodidad.
Los astronautas del Apolo usaban bolsas de plástico adheridas con cinta adhesiva para defecar, y hubo incidentes memorables, como el del Apolo 10, donde una bolsa de heces salió flotando en la cabina.
El nuevo baño de la Orión es una pequeña maravilla de la ingeniería:
- Es del tamaño de un baño de avión comercial y tiene una puerta corrediza, ofreciendo cierta privacidad .
- Para usarlo en gravedad cero, hay pasamanos y sujetadores para los pies .
- Un ventilador genera flujo de aire que succiona los desechos, evitando que floten en la cabina .
- La orina es expulsada al espacio, mientras que las heces se almacenan en contenedores para ser desechadas al regreso a la Tierra .
Sin embargo, no todo es glamour: el sistema es tan ruidoso que los astronautas deben usar protección auditiva mientras lo utilizan.
Una misión que hará historia
Más allá del percance técnico, la Misión Artemis II representa un hito mayúsculo en la exploración espacial. Los cuatro tripulantes, tres estadounidenses y un canadiense, viajarán más lejos de la Tierra que ningún ser humano desde el programa Apollo, orbitando la Luna antes de regresar a casa en una misión de 10 días.
La misión es también histórica por su diversidad: incluye a la primera mujer (Christina Koch), la primera persona de color (Victor Glover) y el primer astronauta no estadounidense (Jeremy Hansen, de Canadá) en viajar a la Luna.
El éxito de esta misión allanará el camino para Artemis III, que tiene como objetivo llevar astronautas a la superficie lunar en 2028.
