POLÍTICA INTERNACIONAL

Donald Trump ya tendrían un plan para Cuba en 2026: 'La caída del régimen está cerca'

La estrategia para Cuba se inspira directamente en la operación relámpago que Trump ejecutó en Venezuela el pasado 28 de febrero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro

El objetivo final es que Washington se convierta en el principal sostén económico de la isla
El objetivo final es que Washington se convierta en el principal sostén económico de la islaCréditos: Especial
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En medio de la escalada bélica en Medio Oriente, la administración de Donald Trump ha puesto sus ojos en un objetivo más cercano: Cuba. Según reveló una investigación de Bloomberg publicada este viernes, la Casa Blanca tiene un diseño estratégico para la isla que evita la invasión militar y apuesta por una presión económica asfixiante que convierta al país caribeño en un "protectorado" dependiente de Estados Unidos, similar al rol que desempeñó la Unión Soviética hasta 1991.

En una cumbre de líderes latinoamericanos en Doral, Florida, Trump declaró que Cuba está "en sus últimos momentos de vida tal como era"

El plan, que se mantiene en deliberación privada según fuentes familiarizadas con el tema, busca reemplazar al presidente Miguel Díaz-Canel, a quien culpan del colapso económico, y negociar con un interlocutor más pragmático dentro del propio régimen castrista .

El modelo: Venezuela como espejo

La estrategia para Cuba se inspira directamente en la operación relámpago que Trump ejecutó en Venezuela el pasado 28 de febrero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en cuestión de horas. Sin embargo, a diferencia de Caracas, en La Habana no se prevé el uso de tropas.

"El factor predominante tanto en Venezuela como en Cuba es la estabilidad" , explicó a Bloomberg Kimberly Breier, quien fuera secretaria de Estado adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental durante el primer mandato de Trump.

La administración quiere cambios, pero no quiere que sean caóticos, que impulsen migración masiva ni que generen más espacios para adversarios. Es un enfoque más gradual, basado en la estabilidad.

El objetivo final es que Washington ocupe el lugar que tuvo Moscú: convertirse en el principal sostén económico de la isla, pero bajo sus propias condiciones y con control sobre el flujo de recursos .

La asfixia energética: Petróleo solo para privados, no para el gobierno

La punta de lanza del plan es una medida sin precedentes: desde enero, Estados Unidos impuso una "cuarentena" petrolera que prohíbe el envío de combustible al gobierno cubano, pero permite la venta a empresas privadas.

Trump utilizó amenazas arancelarias para convencer a México, el último gran proveedor de petróleo a la isla tras la caída de Maduro, de detener los envíos. El resultado es devastador para La Habana: Cuba no ha recibido un cargamento de combustible en tres meses, según denunció el propio Díaz-Canel.

El mandatario cubano advirtió que la crisis energética está afectando gravemente los servicios de agua y salud, y que la población enfrenta apagones constantes. Hace una semana, dos tercios del territorio sufrieron un apagón masivo, y la red eléctrica nacional colapsó por completo en seis ocasiones en el último año.

La estrategia de Washington es clara: debilitar al Estado cubano privándolo de energía, mientras se fomenta un sector privado incipiente que eventualmente dependa de suministros estadounidenses.

El factor humano: ¿Un Castro negociador?

El plan también contempla un recambio en la cúpula del poder. Según Bloomberg, funcionarios estadounidenses han mantenido conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro y sobrino nieto de Fidel Castro.

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro y sobrino nieto de Fidel Castro.

Rodríguez Castro, de unos 40 años, es coronel del Ministerio del Interior y mantiene profundos vínculos familiares con el conglomerado militar que controla amplias partes de la economía cubana. Es conocido en círculos de inteligencia por el apodo "El Cangrejo".

El congresista republicano por Florida Mario Díaz-Balart, aliado de Marco Rubio, confirmó a CBS que existen conversaciones en curso con personas del "entorno" de Raúl Castro.

La visión en la administración Trump es que el joven Castro podría ser un líder "pragmático", capaz de hacer acuerdos al margen de la ortodoxia revolucionaria, de forma similar a como Delcy Rodríguez se mantuvo al frente de Venezuela tras la captura de Maduro, cooperando ahora con Washington .

La respuesta cubana: "Diálogo, pero en igualdad de condiciones"

El gobierno de Cuba ha confirmado que existe "diálogo" con funcionarios estadounidenses, pero ha marcado distancias. El canciller Bruno Rodríguez informó que Díaz-Canel comunicó a los diputados y al Buró Político del Partido Comunista sobre las negociaciones, enfatizando que se abordan "sobre la base de la igualdad y el respeto a los sistemas políticos de ambos estados" .

El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, calificó la cuarentena estadounidense como "una forma de castigo colectivo" y advirtió que la posibilidad de ventas condicionadas al sector privado "no alivia el impacto sobre la población" .

Díaz-Canel, por su parte, ha dicho que está dispuesto a negociar con EU, pero "de igual a igual", mientras refuerza las defensas militares.

Los tiempos: Después de Irán, Cuba

Trump utilizó amenazas arancelarias para convencer a México, el último gran proveedor de petróleo a la isla tras la caída de Maduro, de detener los envíos

Trump ya ha marcado el ritmo de la estrategia. El fin de semana pasado, en una cumbre de líderes latinoamericanos en Doral, Florida, declaró que Cuba está "en sus últimos momentos de vida tal como era". Y añadió: 

El enfoque en este momento está en Irán, pero después de eso, Rubio se tomará una hora libre y luego cerrará un acuerdo sobre Cuba.

Por ahora, la isla resiste mientras el cerco se estrecha. La población cubana, sumida en una crisis humanitaria profunda, observa cómo su gobierno y Washington juegan una partida de ajedrez geopolítico cuyo desenlace podría redefinir el futuro de la nación caribeña.