En las últimas semanas, Estados Unidos ha vuelto a endurecer el reforzamiento de medidas de seguridad en la frontera. Una de las acciones que más atención ha generado es la advertencia de la instalación de boyas flotantes color naranja en el cauce del Río Bravo, particularmente en el tramo que divide a Nuevo Laredo de Laredo, Texas.
Estas estructuras, visibles desde la superficie, han despertado inquietud entre los fronterizos por los peligros que implican y por el alcance real del proyecto.
Las boyas naranjas del Río Bravo que buscan instalar en Laredo
De acuerdo con información oficial, las boyas forman parte de un sistema de barreras acuáticas impulsado por autoridades estadounidenses, tanto federales como estatales.
Te podría interesar
Su objetivo es dificultar el cruce irregular de personas y frenar el uso de pequeñas embarcaciones para el tráfico de migrantes y mercancías ilícitas. Aunque no se trata de un muro tradicional, el diseño busca crear una línea continua que funcione como un obstáculo físico en medio del río.
Las boyas son de gran tamaño y los modelos más recientes, a diferencia de las esferas, tienen forma cilíndrica. Miden entre un metro y medio de diámetro y hasta 4.5 metros pies de largo, y están unidas entre sí para formar una barrera casi ininterrumpida.
A diferencia de versiones anteriores, estas estructuras están diseñadas para girar o rodar cuando alguien intenta sujetarse de ellas, lo que dificulta mantenerse a flote o avanzar por encima.
Anclajes y mallas por abajo de las boyas
El mayor peligro no siempre es visible. Bajo la superficie del agua, las boyas están ancladas al fondo del río mediante cadenas pesadas y bloques de concreto que las mantienen firmes incluso con corrientes fuertes.
En algunos tramos, se ha confirmado la presencia de redes o mallas sumergidas que cuelgan debajo de las boyas, lo que aumenta el riesgo de quedar atrapado al intentar pasar nadando o buceando.
Se elevará el riesgo de ahogamientos en el Río Bravo
El Río Bravo, por sí mismo, ya representa un entorno peligroso. Sus corrientes son cambiantes, existen remolinos y la profundidad puede variar de manera repentina.
La colocación de estas barreras obliga a las personas a desviarse hacia zonas más profundas o con mayor fuerza del agua, elevando considerablemente el riesgo de ahogamiento.
En Eagle Pass están documentadas muertes de migrantes por las boyas
En instalaciones similares, como las colocadas en Eagle Pass en 2023, se documentaron muertes relacionadas con enredos en las estructuras.
A esto se suma el patrullaje constante. La zona cuenta con sensores, tecnología de vigilancia y respuesta rápida por parte de las autoridades fronterizas.
Aunque el objetivo es la detección temprana, el simple intento de cruzar ya implica un riesgo mortal por la combinación de corriente, obstáculos y posibles atrapamientos bajo el agua.
El Consulado General de México en Laredo ha confirmado que este sistema será una realidad en la frontera con Nuevo Laredo. El cónsul mexicano Juan Carlos Mendoza explicó que ingenieros militares ya realizan estudios en la zona como parte de un proyecto que contempla tres tipos de barreras: un muro físico autorizado desde noviembre de 2025, un muro virtual basado en tecnología de vigilancia y las boyas flotantes en el río.
Aunque todavía no existe una fecha exacta ni puntos específicos para su colocación, las autoridades han reiterado que el plan avanza. Según el gobierno estadounidense, esta estrategia es parte de un proyecto más amplio impulsado durante la administración del presidente Donald Trump, que prevé la instalación de más de 800 kilómetros de barreras flotantes a lo largo del Río Bravo.
