La colocación de un sistema de boyas en el río Bravo continuó en el tramo fronterizo entre Matamoros, Tamaulipas, y Brownsville, Texas, como parte de un operativo de Estados Unidos para reforzar el control migratorio en la frontera con México.
Equipos estadounidenses fueron observados instalando estructuras flotantes en el cauce del afluente, que sirven como barrera física para impedir cruces no autorizados de personas desde México hacia territorio estadounidense, dijeron autoridades locales y reportes en el lugar.
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Iniciativa del gobierno de Estados Unidos
Esta acción forma parte de una iniciativa más amplia del Gobierno de Estados Unidos para extender cientos de millas de boyas a lo largo del río Bravo —también conocido como rio Grande— con el objetivo de disuadir y retrasar intentos de cruce irregular, un proyecto promovido por la administración federal como parte de sus políticas de seguridad fronteriza.
Organizaciones civiles y comisiones de derechos humanos han criticado la medida, advirtiendo sobre los riesgos que representa para migrantes y quienes intenten cruzar el río, aunque las autoridades estadounidenses sostienen que las barreras contribuyen a la seguridad y proporcionan tiempo adicional para la intervención de agentes.
Comunicado de la Embajada
Apenas, el 11 de enero, la Embajada de Estados Unidos en México emitió un mensaje dirigido a personas migrantes, en el que advirtió sobre la presencia de estas barreras en el Bravo. En la publicación se señaló que el reforzamiento de la frontera no se limita a infraestructura terrestre, sino que también incluye obstáculos en el cauce del caudal y vigilancia permanente.
“El muro en la frontera sur no está sólo en tierra. Si intentas cruzar el río Bravo, encontrarás barreras flotantes y vigilancia constante. Cada milla de la frontera está reforzada para detener cruces ilegales entre puertos de entrada”, indicó la representación diplomática en ese mensaje.
