Un escenario estremecedor quedó al descubierto en el complejo penitenciario de La Serena, Chile, tras confirmarse el asesinato de un interno a manos de su compañero de celda. El presunto agresor, Manuel Ignacio Fuentes, de 21 años, confesó el crimen con una frialdad que impactó incluso a los custodios. De acuerdo con el reporte oficial, la mañana del hallazgo el joven se acercó al guardia de turno y pronunció una frase que marcaría el inicio de la investigación: “Jefe, lo maté”.
Al inspeccionar la celda, los funcionarios encontraron el cuerpo sin vida de Felipe Sepúlveda, con heridas de arma blanca y mutilaciones severas en orejas, ojos, cuello y una mano. La escena obligó a activar protocolos internos y dio paso a una investigación por homicidio calificado.
De pelea nocturna a escena macabra
Según el testimonio entregado por Fuentes, el incidente comenzó durante la noche con una discusión que escaló a una pelea. El joven aseguró que actuó en “defensa propia”, argumentando que su compañero intentó atacarlo con un arma punzocortante. Sin embargo, tras asestarle una herida mortal en el cuello, los hechos derivaron en un episodio aún más perturbador, el propio imputado admitió haber consumido partes del cuerpo de la víctima antes de quedarse dormido junto al cadáver.
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Las autoridades trabajan ahora en la reconstrucción de los hechos y en la verificación de la versión entregada por el acusado, mientras peritos forenses analizan las lesiones y el entorno de la celda.
Alucinaciones, esquizofrenia y fuga previa
El caso ha puesto el foco en la salud mental del presunto agresor. Manuel Ignacio Fuentes, conocido como el “Chico Ignacio”, tenía antecedentes por robo con violencia y una fuga registrada en 2023. No obstante, familiares aseguran que su deterioro psiquiátrico era evidente. Su padre confirmó antecedentes familiares de esquizofrenia y sostuvo que el joven no recibía el tratamiento adecuado dentro del penal.
Por su parte, su pareja, Ashley San Martín, relató que en visitas recientes el interno manifestaba alucinaciones, asegurando que era acechado por una figura oscura. Estos antecedentes han abierto un debate sobre la supervisión médica en centros penitenciarios y la eventual negligencia en la atención de internos con trastornos mentales.
Perdón público y debate judicial
Mientras la fiscalía avanza en las pericias para determinar si Fuentes es imputable o si actuó bajo un cuadro psicótico, la madre del acusado, Paola Martínez, ofreció disculpas públicas a la familia de la víctima.
Con la mano en el corazón, pido perdón. Sé que esto no tiene nombre, pero mi hijo no estaba bien.
El sistema judicial chileno enfrenta ahora un doble desafío: esclarecer las circunstancias exactas del crimen y definir si el “Chico Ignacio” debe responder penalmente o ser derivado a tratamiento psiquiátrico. El caso no solo ha conmocionado a Chile, sino que ha reavivado la discusión sobre las condiciones carcelarias y la atención de la salud mental tras los muros penitenciarios.
