La muerte de Valentín Mercado Toledo, un niño de apenas 4 años, conmocionó a Argentina y terminó con una condena judicial que marca un precedente en casos de mala praxis médica. El menor fue sometido el 11 de julio de 2024 a una cirugía considerada de baja complejidad en el Sanatorio Juan XXIII de General Roca, en la provincia de Río Negro.
La investigación determinó que el anestesiólogo a cargo, Mauricio Atencio Krause, no monitoreó de manera continua al pequeño paciente durante la intervención. De acuerdo con el Ministerio Público Fiscal, el médico se distrajo con su teléfono celular e incluso salió del quirófano para buscar un cargador, dejando al menor sin la supervisión adecuada y sin delegar la responsabilidad en otro profesional.
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Diez minutos que lo cambiaron todo
La fiscalía, encabezada por Gastón Britos Rubiolo, sostuvo que durante al menos diez minutos Valentín no recibió el control necesario, lo que provocó una grave disminución de oxígeno y flujo sanguíneo. Esa falla derivó en una encefalopatía hipóxico-isquémica, un daño neurológico irreversible. La acusación argumentó que la conducta del anestesiólogo combinó impericia, negligencia y violación de protocolos básicos.
Solo debía observar el monitor o al paciente para advertir lo que estaba ocurriendo.
Tras la cirugía, que se extendió más de lo previsto, la familia comenzó a recibir explicaciones confusas mientras el estado del menor empeoraba en terapia intensiva. Valentín presentó convulsiones, fiebre y fue diagnosticado con diabetes insípida, señales compatibles con muerte cerebral.
La madre descubrió la verdad en un documento médico
La madre del niño conoció el diagnóstico de muerte encefálica al solicitar un certificado médico, el cual según trascendió fue posteriormente corregido a mano sin una explicación clara. Seis días después de la operación, una junta médica confirmó oficialmente el estado irreversible del menor.
El caso generó indignación pública no solo por el desenlace, sino por la cadena de decisiones que, según la justicia, pudieron evitarse.
¿Es suficiente la pena? El fallo que encendió la discusión pública
Mauricio Atencio Krause fue condenado a tres años de prisión condicional y a diez años de inhabilitación especial para ejercer la medicina. Mientras la fiscalía y la querella solicitaron la pena máxima y una restricción amplia, la defensa pidió el mínimo legal y limitar la inhabilitación al ámbito pediátrico.
El fallo subraya la importancia del cumplimiento estricto de los protocolos médicos y la vigilancia constante en procedimientos quirúrgicos, especialmente cuando se trata de pacientes pediátricos. La historia de Valentín deja una herida profunda y reabre el debate sobre la responsabilidad profesional en el sistema de salud.
