Aunque muchos aseguran que intentan reducir el consumo de azúcar, hay un postre que sigue apareciendo con sorprendente frecuencia en la mesa: el chocolate, especialmente en sus versiones con alto contenido de cacao. Lejos de ser solo un capricho, su popularidad tiene explicaciones biológicas, psicológicas y culturales respaldadas por diversos estudios.
Investigaciones publicadas en revistas como Nutrients y The Journal of Neuroscience han demostrado que el chocolate activa el sistema de recompensa del cerebro, estimulando la liberación de dopamina, el neurotransmisor asociado al placer y la motivación. Este efecto es similar, aunque en menor escala al que producen otras conductas placenteras, lo que explica por qué resulta tan difícil rechazarlo.
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¿Antojo o necesidad emocional?
Especialistas en nutrición conductual señalan que el consumo de postres, particularmente el chocolate, no siempre responde al hambre. Un análisis de la American Psychological Association indica que, durante periodos de estrés o fatiga mental, el cerebro busca energía rápida, y los azúcares simples cumplen esa función de forma inmediata.
Por eso, aunque muchas personas declaran “evitar el postre”, terminan cediendo al final del día, cuando el autocontrol disminuye y la necesidad de confort aumenta.
¿Es tan malo como parece?
Contrario a su mala fama, estudios de la Harvard T.H. Chan School of Public Health han encontrado que el chocolate oscuro, consumido con moderación, puede aportar antioxidantes, mejorar la circulación sanguínea y reducir el riesgo cardiovascular. El problema no es el postre en sí, sino el exceso y la frecuencia.
Desde celebraciones hasta recompensas personales, el postre ocupa un lugar simbólico en la vida cotidiana. Nutriólogos coinciden en que prohibirlo por completo suele ser contraproducente y aumenta el deseo.
El postre que “todos dicen evitar” sigue presente porque conecta directamente con el cerebro, las emociones y la cultura. No se trata de culpa, sino de entender por qué lo queremos y cómo consumirlo con equilibrio.
