Este 28 de enero se cumplen 50 años del fallecimiento de Lamberto Quintero Payán, uno de los narcotraficantes más recordados de Sinaloa. Su historia se mantiene viva gracias al famoso corrido que Antonio Aguilar interpretó y que inmortalizó su vida y muerte. El corrido inicia con una estrofa que narra el día en que Lamberto fue atacado:
Un día 28 de enero, como me hiere esa fecha, a don Lamberto Quintero, lo seguía una camioneta.
Violencia entre clanes familiares
Lamberto nació en la sierra de Badiraguato y era tío del conocido narcotraficante Rafael Caro Quintero, ‘El narco de narcos’. Desde joven, se vio envuelto en rivalidades entre clanes de Sinaloa. Él y su primo Pedro Páez Soto mantenían conflictos con la familia Otañez Lafarga, descendientes de antiguos caciques de San Ignacio. Estas disputas derivaron en una serie de asesinatos entre ambos grupos, que marcaron la violencia del estado a mediados de los años setenta.
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Según los relatos, Lamberto fue atacado un 28 de enero de 1976 en El Salado, Sinaloa. Tras recibir ráfagas de metralleta por la espalda, fue trasladado a la Clínica Santa María en Culiacán, donde falleció.
Últimos momentos de Lamberto
Junto a él murió “El Chito” Lafarga, otro de los involucrados en los enfrentamientos. Hoy, su cripta de cristal se encuentra en el panteón Jardines del Humaya, en Culiacán.
Glader Margarita Tapia Zazueta, su novia, recuerda aquellos últimos momentos con emotividad. Según sus testimonios, Lamberto entró a su casa antes de la balacera y se sentó en su camioneta, consciente de que su destino estaba marcado. Margarita recuerda su cercanía, su personalidad protectora y celosa, y cómo, incluso tras su muerte, mantiene vivo el recuerdo de su novio a través del corrido que relata su historia.
Su leyenda ha trascendido generaciones
El corrido interpretado por Antonio Aguilar, y posteriormente llevado al cine en los años ochenta, consolidó su estatus como figura icónica de la cultura popular del narcocorrido. Además, su parentesco con otros narcos como Emilio Quintero Payán y Juan José Quintero Payán refuerza la influencia de su familia en la historia del narcotráfico en México.
Aunque su vida estuvo marcada por la violencia, el legado de Lamberto Quintero vive en la memoria colectiva. Cada 28 de enero, las redes sociales y la música popular recuerdan su figura, su valentía y su trágico final, dejando en claro que la historia de los narcocorridos sigue siendo un reflejo de la compleja realidad de Sinaloa en los años setenta.
