La antesala del Mundial 2026 ya estaba marcada por dudas logísticas, operativas y de coordinación entre sedes, pero ahora un nuevo factor encendió las alertas internacionales: la política migratoria de Estados Unidos. A meses de que inicie el torneo, decisiones emanadas desde la Casa Blanca comienzan a generar inquietud en el entorno del futbol mundial.
La preocupación surgió luego de que la administración de Donald Trump anunciara la suspensión indefinida del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países. La medida, que entrará en vigor el 21 de enero, no afecta directamente a las visas de turista, las que utilizan jugadores, cuerpos técnicos y aficionados, pero envía una señal política que ya es analizada por la FIFA y el comité organizador del Mundial 2026.
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Entre los países incluidos en la lista se encuentran al menos 15 selecciones clasificadas a la Copa del Mundo, como Brasil, Colombia, Uruguay, Marruecos, Senegal e Irán, además de otras siete naciones que aún disputan repechajes o procesos de clasificación. La inclusión de estos países ha generado inquietud por el contexto diplomático que podría rodear el torneo.
De acuerdo con la narrativa oficial de la Casa Blanca, la suspensión aplica a países cuyos inmigrantes representarían una “carga económica” para Estados Unidos. Sin embargo, el anuncio provocó reacciones en federaciones, confederaciones y organismos deportivos, debido a que miles de personas, incluidos jugadores, staff, prensa y aficionados deberán trasladarse constantemente entre Estados Unidos, México y Canadá durante el Mundial.
En particular, preocupa el antecedente reciente de posibles boicots o tensiones diplomáticas relacionadas con trámites migratorios, así como el impacto que estas decisiones puedan tener en la organización de partidos, concentraciones y eventos oficiales del torneo.
Aunque expertos coinciden en que la medida no bloquea de forma directa el desarrollo del Mundial, sí la califican como un “golpe político” que podría tensar la relación entre Estados Unidos y la FIFA en plena recta final rumbo a uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.
Por ahora, el organismo rector del futbol mundial mantiene silencio, mientras federaciones y comités organizadores siguen de cerca cualquier cambio que pueda afectar la planeación del Mundial 2026, que promete ser histórico, pero que también enfrenta uno de sus escenarios más delicados fuera de la cancha.
