Ser influencer o tener miles de seguidores no garantiza la aprobación de una Visa estadounidense. Así lo advirtió Brent Hanson, ex cónsul de Estados Unidos, durante su participación en el programa Doble G, donde compartió consejos clave sobre cómo enfrentar con éxito la entrevista consular y explicó por qué muchos creadores de contenido pueden recibir una negativa.
Hanson fue enfático al señalar que la fama en redes sociales suele ser relativa para los oficiales consulares, especialmente en Latinoamérica. “No, yo no conocía ningún influencer. Tú eres el primero que conozco”, comentó durante la charla, al explicar que, salvo casos muy mediáticos como los Kardashian o Mr. Beast, la mayoría de los funcionarios no identifica a creadores digitales locales, por más populares que sean en su país.
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El ex cónsul explicó que uno de los errores más comunes de los solicitantes es minimizar su trabajo por modestia. “La entrevista no es el momento de ser humilde”, subrayó. Detalló que decir únicamente “tengo un canal de YouTube” no es suficiente, ya que el oficial necesita entender con claridad a qué se dedica la persona, qué tan estable es su actividad y qué ingresos genera.
En ese sentido, recomendó a influencers y creadores de contenido presentar datos concretos: número de seguidores reales, posición dentro de su país, ganancias aproximadas y comparación con otros perfiles similares. “Es importante que el oficial sepa, porque probablemente no va a conocer el trabajo de un influencer, aunque sea famoso en su país”, explicó.
Hanson también señaló que otro factor que puede generar desconfianza es la percepción de que el trabajo del solicitante puede realizarse desde Estados Unidos. Esto puede despertar dudas sobre una posible intención migratoria, por lo que es clave explicar con claridad el motivo del viaje y demostrar arraigo en el país de origen.
Finalmente, el ex funcionario reiteró que la entrevista de Visa no evalúa popularidad, sino estabilidad, claridad y coherencia. Para los influencers, dijo, la clave está en comunicar su actividad como un negocio formal y sostenible, evitando ambigüedades que puedan jugar en contra durante la evaluación consular.
