RÍO REVUELTO

100 años del parque Mendoza

Escrito en OPINIÓN el

HOY el Parque Narciso Mendoza celebra su centenario, consolidándose como un testigo viviente de la historia, la evolución social y el sentido de comunidad que ha caracterizado a los neolaredenses a lo largo de las generaciones. Más allá de su valor histórico como el espacio de recreo más antiguo de este puerto fronterizo, este rincón ubicado en el corazón de la colonia Hidalgo sigue siendo un punto de encuentro insustituible para el tejido social de la ciudad.

LA HISTORIA de este parque se remonta a la visión de las Juntas Federales de Mejoras Materiales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y al impulso del entonces administrador de la Aduana, el general Esteban Baca Calderón, quienes en 1925 comenzaron a trazar los planos de esta obra. Inaugurado oficialmente el 5 de mayo de 1926, bajo la administración del presidente municipal Modesto Vázquez, el lugar fue concebido originalmente como un remanso de paz sin barreras físicas. En sus primeras décadas, las fotografías nos muestran un entorno donde predominaban los rosales multicolores y las palmeras que marcaban los puntos cardinales, permitiendo que los niños jugaran libres entre sube y bajas y columpios tubulares mientras sus padres disfrutaban de una tarde tranquila.

AL PASO DEL TIEMPO, el parque ha sabido adaptarse a las exigencias de la modernidad sin perder su esencia comunitaria. Lo que antes eran senderos y una fuente de agua tradicional ahora convive con una moderna pista de tartán, canchas de fut-rap, asadores y áreas inclusivas diseñadas para menores con capacidades diferentes, además de la Biblioteca Fidel Cuéllar G. que enriquece el espacio. Sin embargo, lo más extraordinario de este centenario no son solo sus modificaciones estructurales, sino su capacidad ininterrumpida para convocar a la ciudadanía. A cien años de su fundación, el parque sigue vibrando con la misma intensidad que en sus inicios, siendo frecuentado diariamente por familias enteras, deportistas y vecinos de las colonias aledañas y de todos los rincones de la ciudad que acuden a ejercitarse o a convivir.

Ver a niños corriendo, a corredores utilizando la pista y a las familias compartiendo un fin de semana bajo la sombra de los árboles es una prueba fehaciente de que los espacios públicos bien planeados no envejecen, sino que maduran junto con su gente. Este sitio se ha convertido en una válvula de escape y en el corazón deportivo y social de un sector que ha visto crecer a la frontera. Por ello, la celebración de este centenario debe ser también un recordatorio de nuestra responsabilidad cívica y gubernamental para preservar este legado, garantizando que el mantenimiento de sus áreas verdes y recreativas esté a la altura de lo que la comunidad merece para los próximos cien años.

En una época donde el ritmo de la frontera exige inmediatez y constante desarrollo industrial, el Parque Narciso Mendoza nos recuerda la importancia vital de mantener espacios para el encuentro humano, el deporte y la convivencia familiar. Honrar el legado de quienes lo imaginaron hace un siglo implica protegerlo y valorarlo como un patrimonio vivo que une a nuestra gente.

¡Feliz centenario al parque que ha visto crecer a nuestra ciudad!