Los tres niveles de gobierno de la mano de la iniciativa privada deben escuchar, así entender las necesidades que hoy las nuevas generaciones de ciudadanos demandan en cada operación necesaria u obligada, con esto lograr el allanar ese camino hacia la modernidad, actualización que provoque esa transición del papeleo a la era digital.
Al comprobar que hoy la mayoría de los ciudadanos académicamente está mucho más preparada, cuentan con mejores herramientas electrónicas y digitales que le permite accesibilidad, interconectividad más ágil, rápida y entendible cuando se trata de consultar, tramitar o realizar cualquier tipo de operación.
Por lo que el reto actual sería el ya modificar, adecuarse a la era tecnológica, ofrecer pues esa unificación de tramitaciones a través de esa modernización digital, actualización que conlleve por supuesto a mejorar los tiempos de atención y respuesta, adelgazando y de tajo la tramitología humana.
Dejar atrás esas ya obsoletas prácticas, viejas costumbres que conllevan a que el ciudadano o ciudadana, esa persona que requiere o pretende el gestionar cualquier asunto, padezca más de ese “efecto” humano, de dilatación, de alargados tiempos de espera.
La administración pública debería considerar el acelerar la digitalización de todo tramite, pues comprensible es que, ante la demanda de sus ciudadanos hacia infinidad de obligaciones, dichas exigencias se convierten en pesadas tramitologías, pues los viejos “sistemas” que aún se siguen utilizando, contribuyen a crear un entorno de desesperación, de lentitud, de una total confusión.
De igual modo toda esa ramificación comercial, empresas privadas, instituciones de toda índole deberían procurar esa unificación de tramites que conlleven a la operatividad o registro relacionadas a sus actividades, así todo formato para ese proveedor, usuario, prospecto laboral sea ya idéntico a nivel nacional, lograr con esa digitalización el desconocimiento o ese papeleo ya obsoleto e innecesario.
Hoy en día todo es para ayer, las nuevas generaciones vienen empujando, exigiendo de una forma acelerada un total cambio, a ellos no se les puede tratar del mismo modo, imponerles acciones o métodos de hace treinta o cuarenta años, pues su forma de pensar, de actuar, de entender las cosas son mucho más ligeras al tener a la tecnología prácticamente de su lado.
Cierto es que hace dos décadas se hablaba de que los jóvenes contarían al momento de ingresar al campo laboral con nuevas formas de pensar y de actuar al ir del brazo de la modernización, pero cierto es también que aquellos ciudadanos de ayer, son los que buscan ser esos empresarios de hoy, gerentes de grandes empresas, lideres transportistas y agentes aduanales, entre muchos otros.
Nueva fuerza laboral, empresarial y ciudadana que se está enfrentando y desafortunadamente a un campo de administración pública poco funcional, frente a una iniciativa privada con un retraso importante ante la nueva tecnología, de frente a las nuevas generaciones de ciudadanos que demandan no esa efectividad, sino más bien ese emparejamiento e igualdad con la manera o con lo que se está viviendo.
Por esto es que hoy en día se debería el considerar ya ir adecuando, abriendo ese camino hacia lo ya inaplazable, la toma de esa decisión para digitalizar toda operación, generar esa cadena de espacios electrónicos accesibles y entendibles como uno solo, tal y como ha sucedido en los últimos años donde se ha pasado de ir a pagar muchos servicios a utilizar los mecanismos digitales.
Pues entre más tramites se generen en línea a través de los medios electrónicos al ser estos más comprensibles, menor actividad y presencia ciudadana en esos sitios se tendrá; entonces es el momento de adaptar bajo un mismo formato y a nivel nacional toda documentación según el interesado dentro del ramo sea empresarial o dependencia gubernamental, lograr esa necesaria digitalización y tramitación en línea debe ser ya lo correcto.
