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El Titanic

Escrito en OPINIÓN el

En este mes de abril se cumplen 114 años del hundimiento del barco Titanic y 41 años del descubrimiento de sus restos por parte del doctor Robert Duane Ballard, geólogo submarino del Woods Hole Oceanographic Institute, cuando en la madrugada del día 2 de septiembre de 1985 se hizo pública la noticia de que el llamado “Insumergible de hierro” había sido localizado a 3 mil 810 metros de profundidad en el océano Atlántico, mismo que se fue a pique a las 23:40 horas del 14 de abril de 1912, hoy se sabe, a una velocidad de hundimiento de 40 kilómetros por hora.

Según relata la escritora Lisa Yount en su interesante libro titulado “Robert Ballard: Explorer and Undersea Archaelogist” (Chelsea House, 2009), el reconocido científico nacido en 1942 en Kansas, comenzó a tomar interés en el Titanic cuando ya era oceanógrafo y se dio cuenta de toda la atención puesta por el mundo en la historia del hundimiento y la curiosidad de encontrar el lugar exacto en donde estaban sus restos.

Ballard recibió el apoyo del Instituto Francés de Investigación para la Exploración del Mar (Infremer) con la participación de la Marina de Estados unidos, que estaba interesada no precisamente en el descubrimiento, sino en la localización de dos submarinos nucleares perdidos que se creían hundidos muy cerca del lugar donde se desapareció el Titanic.

Según relata el propio Ballard en su libro “The Discovery of the Titanic” (Warner Books 1987), el descubrimiento en la madrugada de ese día se hizo coincidentemente bajo los ejercicios militares por mar y tierra de las potentes fuerzas aéreas y marinas de la Organización del tratado del Atlántico Norte (OTAN y/o NATO), las que por cierto aparentemente ignoraban en ese momento el descubrimiento del famoso barco por parte de Ballard, a bordo del Le Suroit (Knorr) propiedad del Infremer.

Como resultado de esta importante exploración, la humanidad hoy conoce los detalles del hundimiento y el lugar donde sucumbió la bestia de hierro al son de las tristes notas musicales de “Autumm”, según refiere Guadalupe Loaeza en su libro “El Caballero del Titanic” (Aguilar 2012), donde también habla del único pasajero mexicano a bordo, don Manuel R. Uruchurtu, dato que confirman L. T. Mayers en “The Sinking of the Titanic” (1912), aunque el refiere que la pieza musical fue “Nearer my God to thee” y también Frances Wilson en su libro “How to survive the Titanic” (HarperCollins 2011).

Pero el encuentro con los restos del Titanic no fue casual ni fácil, puesto que varios años antes se habían hecho costosos intentos tales como las expediciones llevadas a cabo por el excéntrico petrolero millonario texano Jack Grimm, quien contrató diversos oceanógrafos y científicos de la Universidad de Columbia en 1980 y salió rumbo al Mar del Norte en un buque de lo más moderno, equipado con un sonar y magnetómetro capaces de rastrear cuerpos metálicos en el fondo del mar y una cámara submarina que le permitiría filmar sus hallazgos. Grimm se lanzó inútilmente en dos ocasiones a la búsqueda.

Hay que recordar que, en 1960, Jacques Picard y Don Walsh lograron bajar en un minisubmarino al lugar más profundo del mar a 11 mil metros en la fosa Mariana al norte de Australia, gracias a la tecnología descubierta por el inolvidable militar, inventor y carismático explorador oceánico más importante de la historia del mundo, capitán Jacques-Yves Cousteau, según relata su hijo Jean-Michael en su obra “Mi padre el capitán” (Planeta, 2012), desaparecido en 1997.

Gracias a los oceanógrafos Ballard, Cousteau, Picard y Walsh -cuyos trabajos inspiraron a  James Cameron para su millonaria producción filmada en Rosarito, México, en 1997, llamada “Titanic”, hoy sabemos cómo, cuándo, dónde y porqué se hundió el navío de 45 mil 328 toneladas de peso y con 2 mil 340 personas a bordo, muriendo mil 635.

James Cameron ha organizado diversas expediciones al Titanic (2002-2012) con posterioridad al estreno de su película mundialmente famosa y actualmente es uno del más reconocidos expertos en el tema, a grado tal que, junto con otros siete científicos han reconstruido paso a paso los últimos minutos de vida del Titanic y explicado en forma científica pero sencilla, cómo y porqué sus restos quedaron esparcidos en una gran área.

Sin duda alguna, apasionante el tema del Titanic.

Hasta pronto.