RÍO REVUELTO

Más casetas en la Mty-Ldo, ¿menos atorones?

Escrito en OPINIÓN el

PARA MUCHOS TRANSPORTISTAS neolaredenses, la carretera a Monterrey es su “segunda casa”, aunque sea una casa donde nadie quiere estar atrapado 10 horas. Por eso, el anuncio de la ATC sobre la licitación para ampliar las casetas en Sabinas Hidalgo se siente como si por fin nos hubieran pasado el TAG después de siglos de ver la luz roja.

Siendo sinceros; la infraestructura actual no es solo “obsoleta”, es una reliquia arqueológica. Ver filas -en ocasiones- de hasta 30 kilómetros ya no es tráfico, es un campamento nómada de transportistas. Según Pedro Lozano Martínez, un camión puede perder hasta 10 horas adicionales, claro, no es todos los días, pero tampoco es un escenario lejano. ¡En ese tiempo te avientas el maratón de una serie completa de Netflix y todavía te sobra para una siesta! No es solo comodidad, es que el costo de esas mermas ya no lo aguanta ni el bolsillo más gordo de la industria.

La señal de que “ahora sí va en serio” es que cerraron el Oxxo de las casetas. Cuando quitan una tienda de conveniencia de un derecho de vía, es que la construcción ha llegado, pues no tendría sentido cerrar una tienda tan concurrida como esa si no es necesario.

El plan de pasar de tres a seis casetas y —¡aleluya!— poner carriles de retorno para los que traen el sistema IAVE en “modo rebelde”, suena a gloria, porque no hay nada más frustrante que ver el mundo colapsar porque a una unidad no le leyó el chip el sensor.

Pero ojo, que el Mundial 2026 acecha. No queremos que, por las prisas de recibir a los turistas, nos dejen la obra a medias o nos apliquen la “veda de construcción”. Imaginen el caos: turistas en camionetas rentadas mezclados con miles de quintas ruedas en un laberinto de conos naranjas.  Y de nada sirve una autopista digna de la Fórmula 1 en Sabinas, si unos kilómetros adelante la Fiscalía de Nuevo León pone un retén que parece aduana de otro país. El tráfico fluye en la caseta, pero se “estrangula” en el retén.

En fin, en Nuevo Laredo seguiremos siendo el motor del comercio, pero por favor, ¡que le pongan aceite a ese motor y carriles a esa carretera! Que el único “cuello de botella” que veamos un domingo sea el de una buena soda bien helada después de cruzar la frontera.