MASCANDO LA NOTICIA

Ni Tláloc evita la Pascua en NLD

Escrito en OPINIÓN el

¡Ah, la Pascua en Nuevo Laredo! Ese momento del año donde el neolaredense promedio demuestra que tiene más fe en el carbón que en el pronóstico del tiempo. Este domingo, la ciudad se divide en dos grandes bandos: los “urbanos”, que desde la madrugada andan rondando las palapas de El Laguito, el Parque Mendoza o el Viveros, y los “expedicionarios”, que cargan hasta con el perico para irse a los ranchos cercanos, desafiando brechas que solo una Cheyenne o la pura terquedad pueden atravesar.

Sin embargo, este año el reto es doble. Primero, porque Tláloc parece que quiere ser el invitado incómodo con nubes grises y amenazas de lluvia; aunque, seamos realistas, ya nos ha pasado antes y somos la única especie capaz de asar carne bajo una lona improvisada mientras cae el agua, convencidos de que “así sabe mejor”. El segundo desafío es la nueva regla del juego: ¡nada de apartar lugares! Aquellos que aplicaban la técnica ancestral de las tres piedras y el mecate desde el jueves se toparon con pared. Ahora la ley es “el que llegue primero se sienta”, lo que seguramente convertirá la entrada a los parques en una escena digna de película de carreras, pero versión familiar y con la hielera a rastras.

Más allá de la logística de las sillas plegables, el llamado es a la cordura en medio del festejo. No hay nada más triste que terminar el domingo viendo doble o, peor aún, en medio de un operativo vial. Si vas a manejar de regreso del rancho o del parque, bájale dos rayitas al “elixir de la alegría”. Queremos que el único que termine “mareado” sea el juez del concurso de carne asada por tanto humo, y no tú por excederte con las amargas. La seguridad de la familia que llevas en la caja de la camioneta o en el asiento de atrás vale mucho más que cualquier brindis de más.

Finalmente, hablemos de la famosa “guerra de huevazos”. Todos amamos el confeti y la harina, pero hay una línea muy delgada entre la tradición y terminar en urgencias porque a alguien se le ocurrió que los huevos de gallina crudos o la espuma directa a los ojos eran buena idea. Hay que moderarse; la Pascua es para convivir, no para salir con un ojo morado o un pleito de parque. Disfrutemos del clima fresco, cuidemos nuestra basura para no dejar los parques como zona de guerra, y demostremos que en Nuevo Laredo sabemos festejar en grande sin perder la cabeza.