EN UNA ÉPOCA donde la tecnología suele aislar a las nuevas generaciones, eventos como el reciente festival del Día del Niño en el Parque Narciso Mendoza nos recuerdan que el tejido social se fortalece con lo más simple y valioso: la sonrisa de un niño y el encuentro comunitario.
La labor de la Fundación Heriberto Deándar Amador, encabezada por Ninfa y Heriberto Cantú Deándar, trasciende la entrega de un regalo o una tarde de esparcimiento; se trata de una apuesta genuina por el futuro de Nuevo Laredo, reconociendo que la niñez es, efectivamente, el corazón latente de nuestra sociedad.
Es digno de destacar el mensaje central compartido por Ninfa Cantú Deándar en medio del bullicio de los juegos y la música. Al recomendar a los pequeños “leer, leer y leer”, la directiva eleva el festejo de lo meramente recreativo a lo formativo. Este enfoque es fundamental, pues la lectura no solo abre mundos de fantasía, sino que entrega herramientas de libertad y pensamiento crítico a los ciudadanos del mañana, permitiéndoles desarrollar sus capacidades al máximo.
El éxito de la convocatoria en el Parque Mendoza, donde cientos de familias se unieron en un solo coro para reconocer que los niños son lo más importante, deja lecciones positivas sobre la recuperación del espacio público y la solidaridad.
La entrega de bicicletas, tablets y alimentos, sumada a la presencia activa de los padres en las dinámicas, demuestra un compromiso tangible con el bienestar integral. Ver a una comunidad vibrar con entusiasmo en un entorno seguro y alegre es la prueba de que el trabajo conjunto entre fundaciones y ciudadanos rinde frutos inmediatos.
Iniciativas como las de la Fundación Heriberto Deándar Amador son indispensables para el fortalecimiento de nuestra identidad y cohesión social. Celebrar a la niñez no es solo un acto de generosidad anual, sino un recordatorio colectivo de que cuidar sus sueños es la inversión más rentable que podemos hacer como sociedad. Que sigan las risas y la música en nuestros parques, pero sobre todo, que persista el compromiso de acompañar a nuestros niños en el camino hacia la realización de su potencial.
