LA PROPUESTA del regente municipal Joseph Neeb para incrementar las tarifas de los puentes internacionales en Laredo se presenta en un momento de profunda contradicción financiera. Mientras el estudio justifica la necesidad de mayores ingresos para combatir la inflación y modernizar la infraestructura, las cifras del último año revelan una realidad preocupante: la recaudación en los puertos de entrada ha ido a la baja.
En este contexto, proponer un aumento escalonado de 2.50 dólares por eje para vehículos ligeros y 2.75 dólares para comerciales en un plazo de cuatro años, parece menos una estrategia de crecimiento y más un intento desesperado por compensar el déficit operativo, apuntando quizás a una base de usuarios cautiva que no tiene alternativa.
EL IMPACTO MÁS SEVERO de esta medida recae sobre el visitante mexicano, pero también sobre aquellos que deben cruzar de manera “obligatoria” todos los días hábiles por trabajo o estudio. Si el costo para un vehículo ligero, que actualmente es de 3.50 dólares, se encamina a subir a 6.50 en el periodo 2026-2027 hasta alcanzar los 8.50 por cruce en el 2029-2030 (basado en dos ejes), la ciudad corre el riesgo de asfixiar económicamente a la fuerza laboral binacional.
De igual forma, el comercio pesado vería un incremento significativo, pasando de los 4.75 dólares actuales por eje a 7.50 al final del plan, lo que representa una carga considerable para la logística regional.
AL CASTIGAR el bolsillo de quienes ya están optando por cruzar con menos frecuencia, y al presionar a los usuarios diarios que no pueden evitar el peaje, el Cabildo podría estar acelerando un ciclo de menor afluencia. Incluso los peatones, que hoy pagan un dólar, verían un aumento hasta llegar a 1.50 dólares para el 2030.
Aunque es cierto que las tarifas de vehículos ligeros no se han movido desde 2013 y las comerciales desde 2017, la competitividad de un puerto no se mide únicamente por su recaudación. El Comité del Puerto de Entrada tiene este miércoles la responsabilidad de analizar si el problema de Laredo es el precio de sus servicios o la calidad de los mismos.
FINALMENTE, el mayor Víctor Treviño y el Cabildo deben considerar que el ajuste de precios no ocurre en el vacío. Con una tendencia de cruces a la baja, la prioridad debería ser recuperar la confianza del usuario en lugar de depender de la necesidad de quienes cruzan por obligación.
Un incremento mal calculado podría enviar a los visitantes y a las empresas logísticas hacia otros cruces alternos, dejando a Laredo con tarifas más altas, pero con puentes cada vez más vacíos. La modernidad de la infraestructura es necesaria, pero no debe construirse a costa de la viabilidad económica de quienes le dan vida a la frontera.
