RÍO REVUELTO

¿Exceso de ‘opinionismo’ desinformado en NLD?

Escrito en OPINIÓN el

EL ESCRITOR Antonio Muñoz Molina dijo recientemente que: “Hay un exceso de opinionismo porque es más barato que el periodismo”. Esta sentencia, lanzada como una advertencia sobre el estado actual de la información, encuentra en la frontera de Nuevo Laredo un eco de urgencia y, en una de esas, de crueldad que debemos remediar.

En nuestra ciudad, esta dinámica ha pasado de ser una tendencia digital a convertirse en un fenómeno con consecuencias humanas devastadoras. El ejemplo más reciente y doloroso es el del menor que perdió la vida en las aguas del río Bravo.

Antes de que los peritajes concluyeran o que se ofreciera un contexto mínimo sobre las circunstancias de la tragedia, el “tribunal de las redes” ya había emitido su veredicto. Con una escasez alarmante de datos reales, cientos de voces se apresuraron a condenar a la familia, autoridades y hasta a señalar culpables.

Aquí es donde radica la gran diferencia: hacer periodismo es mucho más que tener acceso a fuentes o administrar una página con miles de seguidores. El alcance no es sinónimo de rigor. No se trata de censurarse ni de renunciar a la publicación de acontecimientos en tiempo real -pues la inmediatez es parte de nuestra era-, sino de cuidar meticulosamente el manejo de la información. El verdadero periodismo filtra el dato para no promover valores de odio, juicios sumarios o sensacionalismo que no lleva a ningún lado.

Un comunicador con criterio entiende que una publicación irresponsable puede causar pánico innecesario, sembrar encono social o revictimizar a quienes ya atraviesan un duelo y, en el caso del joven que perdió la vida en el río Bravo, básicamente se experimentaron todas las anteriores, en diversas proporciones.

MIENTRAS TANTO, EN LAREDO, Texas, ha surgido una variante de este fenómeno a través de “influencers” de nota roja que, bajo el disfraz de informadores independientes, suelen ignorar los principios más básicos de la ética humana. En su carrera por el ‘like’, lanzan identidades de personas fallecidas sin esperar el protocolo de notificación a los deudos, un estándar legal y moral inquebrantable en Estados Unidos que aquí se atropella en nombre de la primicia. Esta práctica no solo es imprudente, es una invasión a la privacidad en el momento más vulnerable de una familia.

Debemos recordar que, en la era digital, las palabras no se las lleva el viento; se quedan grabadas, se replican y marcan de forma permanente la vida de las personas y la estabilidad de una comunidad. El opinionismo es barato porque no asume las consecuencias de lo que dice. El periodismo es una inversión social porque asume el costo de la verificación y la carga moral de su impacto.

En Nuevo Laredo, no podemos permitir que el estruendo de las opiniones sin fundamento desplace a la verdad. Cuando la condena social precede a la investigación y el espectáculo se antepone al respeto humano, lo que se desmantela no es solo un oficio, sino el tejido mismo de nuestra sociedad. Es momento de valorar el criterio por encima del ruido.