La Educación Sexual Integral (ESI) es fundamental en la educación media superior para enseñar a los estudiantes a disminuir los embarazos no planificados, enfermedades de transmisión sexual y fomentar las relaciones saludables y responsables. Superar los mitos y tabúes y capacitar a los maestros es vital para una implementación efectiva, superando la información negativa y errónea del internet.
La educación media superior que contempla a jóvenes y adolescentes representa una etapa crítica para el aprendizaje de valores, actitudes y comportamientos responsables. En este entorno, la Educación Sexual Integral (ESI) no debe limitarse a una visión exclusivamente biológica o de prevención de peligros (enfoque de “susto”), sino plantear la sexualidad desde un punto de vista integral que incluya la empatía, el afecto, los valores, el placer, la diversidad y la toma de decisiones.
Los nuevos planes y programas de estudio deben incluir una educación integral de calidad reforzada por la educación sexual con el objetivo de disminuir los índices de embarazos adolescentes en México.
A nivel mundial, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa los primeros lugares en embarazos de adolescentes (de 12 a 19 años de edad). Diariamente se registran 1252 partos, cuyas madres se encuentran en ese rango de edad, lo que provoca que el 80% de los casos deciden abandonar los estudios. Como se observará, los datos son alarmantes por lo que se debe de llevar a cabo una buena educación sexual, además de que traerán más repercusiones futuras a los estudiantes.
Resulta imperante hacer conciencia sobre este problema que ha crecido alarmantemente. La educación en general y las instituciones educativas son una gran herramienta para hacer frente al problema, se necesita la participación y trabajo conjunto de todos los actores de la educación.
Autoridades educativas: es urgente implementar programas de concientización y de una didáctica concreta en el área de la sexualidad entre los estudiantes para que adquieran mayores elementos de apoyo y orientación que les ayuden a decidir sobre sus prácticas sexuales con mayor conciencia y responsabilidad.
Hablar de sexualidad en el salón de clases puede ser complejo para un docente. Por esta razón se necesitan maestros capacitados en el tema con estrategias didácticas idóneas; además de estar conscientes de que deben proyectar a los estudiantes la naturalidad de la sexualidad en su proceso educativo y con ello adquiera mejores herramientas y sea consciente de su condición sexual.
En cuanto a la sociedad, esta se encuentra en constante transformación, como consecuencia, las propuestas educativas necesitan cambios, y la educación sexual no es la excepción. Para los jóvenes es muy importante abordar este tema con las personas y preparación adecuada que aporten colaboraciones de calidad.
Para los maestros que se encuentran en los salones de clase estos temas sobre sexualidad se les presentan muy complejos ya que no son pedagogos ni especialistas en el área sexual. Por lo tanto, para que pueda hacerse cargo de esta materia debe tener una capacitación estrictamente pedagógica con especialidad sexual.
