SELVA URBANA

No más borrachazos

Escrito en OPINIÓN el

Bajarle a las muertes producto de los batos y rucas pedales, es algo que simplemente ¡urge! También los de gente que no sabe conducir, no nos hagamos, en nuestros ranchos hay manadas de raza que maneja bien jumenta, pero muchos otros sin marranilla ingerida, son unos auténticos burros para conducir. Así que es urgente hacer todo lo que sea necesario bajar tanto madrazo, y cuando decimos todo, es todo, ¿si comprenden verdad?

No estamos hablando de que se acabe el alcohol, que se prohíban los chupaderos, ni las chupadoras…costumbres de muchos de nosotros, sólo exigimos que la autoridad se ponga bien perra. Se puede acordar -sin afectar- con los propios dueños de piqueras, antros, de taxis, de DiDi, de Uber, de medidas que se han establecido y han dado resultados en otros ranchos. Se puede conseguir que la raza no maneje sus naves, cuando anden bien marranos.

Firmas de “aguas frescas” (las cervecerías a nivel local), el propio gremio de esos comercios de la diversión nocturna, pueden ponerse de acordeón, incluso con Tránsito (autoridad estatal) y con el gobierno burricipal. ¡Hasta con la NASA! Si es necesario, lo que haya que hacer y a quien se tenga que -invocar- involucrar para bajarle a Nuevo Laredo su calidad de “mortal por necesidad”.

Sí, en nuestra ciudad se ha vuelto algo tan “natural” que los fines de semana -y ya en cualquiera de los siete días- haya fiambres, carnes frías y gente que contra su voluntad es convertida en minera (3 metros bajo tierra), porque todo mundo maneja mal o está intoxicado.

Que los “tamarindos” se pongan bien perros, pero no como sinónimo de sanababiches mordelones que se ponen a “cazar” briagadales y hasta inventan infracciones para joder más. Lo que se necesita es que anden bien canes, pero con el librito en la mano, muy apegados al reglamento, nada más.

Se puede, lo sabemos, no vamos a citar nombres de ciudades, pero las hay, son poblaciones donde no te perdonan una, las autoridades son de solo una opción, o sea, de andar derechos, no hay de otra sopa. Son bien rectos -como sinónimo de derechos y de hojaldres que no perdonan-, no se tuercen, si no pasas el alcoholímetro no te quitan el carro alguien de los tuyos puede llevárselo o ir por la nave, pero sí te dan bote y al final tienes que pagar un multón loco para salir; si no consigues la marmaja, no te dejan salir, te quedas “tirando tiempo” hasta que te palmas con una buena lana. Son como 15 mil chuchos. Hasta te hacen una rebajita si solo te pasaste un chirris de alcohol, pero no te vas liso, si marcó alcohol el “brutómetro”, te vas a tener que caer con unas “milanesas”.

En esas poblaciones no se meten con los antros, no molestan cantinas, ni lugares de diversión, no andan buscando bodas, quinceañeras, jaripeos, lucha libte, box, conciertos y otras presentaciones artísticas, ni pachangas caseras donde hay mucho jolgorio. Simplemente no son flexibles en las Anti Alcohólicas, pues están conformadas por grupos civiles (padres de familia, abogados, grupos de profesionistas, y hasta religiosos), en esos operativos contra el manejar “bien jarras”, no se puede extorsionar, “morder” o pasar por alto a un wey -o vaca- que vaya bien semoviente.

No caben los compadres, la “amiguita de aquel”, nada de charolear, ni picudear tal o cual cargo.

En esas ciudades, el rigor está cincelado, no cabe ni para foráneos que digan que desconocían, que no estaban enterados o “las hilachas”, la ley es para todos, no exime a nadie.

Los ciudadanos pueden embrutecerse, ¡hasta que la cirrosis nos separe! Andar toda la santa madrugada en el agua, amanecerla, pero nada de manejar, háblenle a un Uber, Taxi, Didi o a su fiera para que vaya por uno.

Nada de pararle a la divertida, esa que todos nos merecemos, ¡es más! que haya 500 sitios para libar y ponernos como genitales de porcino (hasta atrás y bien encag…defecados). Pero no soportan ni una sola bironga en la panza de ningún conductor, así de sencillo, ese jale no tiene pierde, ni vuelta de hoja.

Cabría para Nuevo Laredo, que de borrachazos ya estamos hasta la mami.

En todo el año pasado aquí hubo 49 fallecidos en el pueblo, 28 de ellos en las colindancias (carreteras) y 21 dentro del propio rancho. Estamos hablando de un fallecido cada 7-8 días, ¿Pero qué necesidad?

Es verdad, no todos fueron por culpa de conductores beodos, sino que también por responsabilidad de algunos brutos muy sobrios y de unas tontejas muy abstemias. Pero también hubo 111 personas lesionadas, a esos sí que les dolió, dejar el jale y no ganar dinero, por estar “en el hule”.

Sobre todo el daño económico, pues son miles de pesos en pérdidas para las familias involucradas en cada choque, sin importar el lado de la mesa en que se encuentren durante los alegatos en cada fregadazo.

Entonces, estaría bueno; 1) poner bien chuchos a los agentes viales; 2) acuerdos entre gobierno e iniciativa privada; y 3) campañas de disuasión y de advertencia bien ideadas, que penetren a todos los segmentos.

Que los únicos que lloren en el pueblo, sean los hojalateros y pintores, porque se les cayó el business, ya no se van a papear de lo lindo.

Que la seguridad en el tránsito vehicular de Nuevo Laredo sea ejemplo estatal y hasta nacional, fácil que se puede conseguir, sólo es cuestión de que todos nos lo propongamos y todos ¡Somos todos!

Feliz domingo de lluvia para todos ¿lluvia? ¡Uta! Si en seco no saben manejar, con el piso mojado y la visibilidad afectada, esto será un festín de choques, en esta ciudad nos dicen los Gremlins porque nada más nos mojados y hacemos un desmadre, se nos sale el diablo y sobrevienen los catorrazos al volante, hagan de cuenta a Gizmo en el Corvette color rosa de la Barbie.