En Nuevo Laredo estamos acostumbrados a que las cosas grandes tarden en llegar —como las filas en el puente o las lluvias en agosto—, pero el ajuste al presupuesto municipal ya tiene fecha de estreno. Con la confirmación del IETAM sobre el Plan B, nuestro Cabildo pasará de 21 a 15 regidurías. Eso sí, no saquen las tijeras todavía: esta “liposucción” a la nómina no es para hoy ni para mañana, sino que aplicará hasta la próxima administración municipal (2027-2030).
Para el ciudadano que recorre la avenida Guerrero o espera el camión en el poniente bajo el solazo de 40 grados, la noticia no cae de sorpresa. Por años, la pregunta ha sido la misma: “¿De veras ocupamos a tantos en la mesa?”. Y es que, seamos sinceros, la eficacia de nuestros regidores ha sido tan variada como el clima de la frontera.
Mientras que en algunas administraciones y partidos hemos visto a ediles que sí se ensucian los zapatos, que recorren su sector y responden el WhatsApp cuando se truena una lámpara, hay otros que son como “fantasmas” de la nómina: nadie los ve, nadie los oye y en sus colonias ni los conocen. Para muchos, reducir el número de asientos no es un riesgo, sino una forma de filtrar a quienes solo van a calentar el lugar.
Claro que, como en todo buen negocio fronterizo, siempre hay quien lee las letras chiquitas. Mientras la gran mayoría celebra que la futura nómina se ponga “en forma”, una aparente minoría se pregunta si con menos gente en el ayuntamiento la atención ciudadana se va a diluir. El temor es que, si con 21 a veces no se daban abasto (o no querían dárselo), con 15 la fila de quejas sea más larga que la del Puente II en viernes de quincena. ¿Se perderá representación o simplemente se jubilará la burocracia que nomás no camina?
El Congreso tiene hasta mayo para planchar los detalles de esta nueva estructura. Para Nuevo Laredo, este redimensionamiento es la oportunidad de oro para que los partidos políticos entiendan que, con menos sillas disponibles, ya no habrá espacio para “relleno”. Los 15 que lleguen en el 2027 tendrán que trabajar por los 21 que estaban, demostrando que la calidad de la gestión no depende de cuánta gente cobra, sino de qué tan seguido te ven en la colonia.
Al final del día, si el ahorro de esas seis posiciones se traduce en mejores servicios y menos “regidores invisibles”, la ciudadanía será la primera en aplaudir. ¡Menos nómina y más territorio, que el sol de Tamaulipas no perdona a los que se quedan en el aire acondicionado!
