1.- Primero, la salud. Estoy en casa, acompañada de la escultura de madera de San Miguel Arcángel, en la chimenea. Con su espada matando a la víbora del mal. Para mí, las inyecciones me rescatan del enemigo que nos enferma el cuerpo. Aprovecho este momento para escribir y reflexionar sobre la vida.
2.- También me acompaña la música que nos tranquiliza, y refresca los sentimientos.
3.- Amor, sentir la vida cuando el Sol pega en nuestra piel. Ver el horizonte, los árboles y flores que alegran el alma y beneficia abrazar un árbol y sentir vida.
4.- Destino. Vivificar las vivencias que nos tocan. Tú eres el arquitecto de la vida, como dice Amado Nervo.
5.- Luchar por un mundo mejor y cooperar en todas las obras para este fin.
6.- Desechar todo pensamiento destructivo, que afecte nuestra esencia humana.
7.- La mente se nos dio para los buenos fines. Es el único camino que nos pertenece y nos conduce a la felicidad. Tiene mucho que ver con tus acciones, porque se regresan. La vida es sabia.
8.- Ver las estrellas y la luna en las noches, en ese cielo azul que es nuestra cobija.
Estas ideas que escribo, a mí me dieron resultado y te las paso a ti para que tú contribuyas a mandar buena energía a tu entorno. Sentirás la fuerza que da la vida, y te convertirás al irte de este planeta, en una estrella que da luz.
9.- El tiempo. Empléalo con sabiduría y generosidad. Abraza a tus congéneres, con tu amor. La vida avanza siempre y tú crecerás en armonía. Tu corazón lo sentirá y viajará, al aire, con las estrellas, con el Sol, con la Luna. El mal se destruye con el bien, esa verdad es bíblica.
10.- Este texto me lo inspiró Delgadina, quien me cura con sus alimentos. Claudia, que está conmigo desde los 15 años. Le llamo Gabrielita. Es la que cura mis males y me renueva, con su espada, claro, las inyecciones. Siempre atenta, en lo que voy a comer. Me regaña también.
Está también conmigo el varón Francisco, Pancho quien nos lleva en el coche a jugar, a pasear y sobre todo ver a los ya jóvenes nietos y bisnetos.
A mis amigas, de toda la vida, Eloísa y Adriana Peña, Marina Rodríguez, mi compañera de alegrías y juegos, para olvidar los dolores del cuerpo.
Pero sobre todo, a mis compañeros de trabajo, ahora liderados por mis hijos Ninfa, Ramón, Cuquis y Heriberto Cantú Deándar.
Han tenido de pie el periódico del Pueblo. Que se entregan al bello oficio del periodismo, para que tú me leas.
Tú eres este diario. Escribe en él, si quieres. Tiene 102 años de vida, este Mañana que describe los acontecimientos, gracias a personas inteligentes y generosas, que teclean toda la tarde y las noches, en el taller. Con personal especializado para la tarea, el trabajo es la búsqueda de la verdad.
Alza tus alas al viento, y renuévate todos los días. Esto te dará fuerza para trascender a lo que nos está tocando vivir.
La vida es milagrosa, pero tú tienes una tarea en esta vida. Es con la mente y con el corazón con lo que se ganan las batallas.
Si el presidente de Estados Unidos, Trump, desea invadir cualquier parte de México, se encontrará con el valor y la sangre heredada de nuestros antepasados y no dejaremos que entren a México. Somos soldados en la puerta de México, Nuevo Laredo.
Aquí estamos, como San Miguel Arcángel, con la espada de la verdad en la mano, que es la palabra escrita, para defender a nuestro terruño y a nuestra gente, estén donde estén.
