RÍO REVUELTO

El Mega Parque Acuático que nunca fue

Escrito en OPINIÓN el

HACE cinco años por estos días, Rivas “desmentía” las versiones de que no se concretaría el proyecto del Mega Parque Acuático denominado River Splash. Sabemos como acabó eso.

En aquel entonces, se encontraba en la etapa final de su administración y era evidente para cualquiera que no lograría entregar ni una primera etapa, además de que ya cargaba con los señalamientos de triangulación de recursos y las quejas de ambientalistas y ciudadanos en general, de que su proyecto destrozaría parte de la ruta Jabalí, un espacio muy querido por los neolaredenses.

Lo único que logró fue rasurar una parte del terreno antes mencionado, generando gran enojo en un numeroso segmento de la población, mientras que el resto le reprochó en los años venideros, que nunca cumplió su promesa del parque acuático que en varias ocasiones aseguró que concretaría antes de concluir su gobierno.

ABBOTT, mediante su Comisión de Salud, advirtió a los beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), conocido por muchos como “estampillas”, que ya no podrán comprar dulces ni bebidas azucaradas con sus tarjetas Lone Star en Texas.

Esta nueva política, que entra en vigor el 1 de abril, marca un antes y un después en las cajas de nuestros supermercados.

Como comunidad fronteriza donde el costo de la canasta básica y la salud metabólica son temas de conversación diaria, la restricción de dulces y bebidas azucaradas en el programa SNAP bajo el Proyecto de Ley 379, genera un debate necesario entre la libertad de elección y el bienestar público.

Por un lado, es innegable que Texas enfrenta una crisis de salud; que el gobernador Abbott y la comisionada Stephanie Muth busquen “fomentar hábitos saludables para toda la vida” es un objetivo loable en un estado con altos índices de diabetes. Sin embargo, para muchas familias laredenses que estiran cada dólar de su tarjeta Lone Star, esta medida se siente como una fiscalización de su dieta desde el gobierno estatal.

No solo se van los refrescos; la prohibición alcanza incluso a las pasas con chocolate o frutas cristalizadas, productos que muchos consideraban un gusto ocasional permitido.

El éxito de esta transición en nuestra ciudad dependerá totalmente de la educación, no solo de la prohibición y, aunque la HHSC ya está desplegando materiales en español e inglés, el verdadero reto será ver si estas restricciones realmente impulsan el consumo de carnes y verduras, o si solo complican la logística en las tiendas locales.

En Laredo, donde la cultura y la mesa están íntimamente ligadas, observaremos de cerca si esta “vanguardia” nutricional de Texas realmente fortalece a nuestras familias o si simplemente añade una capa de burocracia al plato de los más necesitados.