Benito Juárez y Abraham Lincoln nunca se encontraron, pero tenían grandes coincidencias. Ambos personajes eran abogados, masones y republicanos. Fueron congresistas y presidentes de sus países. También eran fervientes creyentes en los valores de libertad y democracia sobre los que se construyeron sus respectivas naciones.
Mientras Lincoln tuvo que librar una guerra civil para preservar unida a la nación concebida por sus padres fundadores, en la libertad, bajo la idea de que todos los hombres son creados iguales tal como lo estableció en su legendario discurso de Gettysburg, Juárez enfrentó la Guerra de Reforma para poder separar a la Iglesia del gobierno y establecer leyes liberales.
Lincoln combatió y derrotó a los renegados de la Confederación que desafiaron la libertad y la democracia para tratar de mantener privilegios sostenidos en la esclavitud, en tanto que Juárez enfrentó y derrotó a los conservadores que pretendían mantener la influencia de la Iglesia en el gobierno y la sobrevivencia de los privilegios de hacendados enriquecidos con la explotación de peones en un sistema que no era muy diferente de la esclavitud.
Sin embargo, las condiciones en que ambos mantuvieron la integridad y la unión de sus países, fueron muy diferentes; Juárez enfrentó condiciones mucho más adversas.
Lincoln nació el 12 de febrero de 1809 en el estado de Kentucky en un país creado con una innovadora forma de gobierno republicano, con pequeños propietarios que daban una enorme base tributaria para el sostenimiento del gobierno y con estabilidad política que le permitió prosperar económicamente.
Juárez en cambio nació el 21 de marzo de 1806, en el pueblo de Guelatao en el entonces Virreinato de la Nueva España, es decir, Juárez no nació mexicano, sino que, por el contrario, siendo un zapoteca neo-español, fue uno de los forjadores del México independiente.
El idioma materno de Lincoln fue el inglés, mientras que el de Juárez fue el zapoteco. Juárez inició su formación educativa alrededor de los 12 años, cuando comenzó también el aprendizaje del español.
Juárez además de sobrevivir la Guerra de Reforma que se extendió del 17 de diciembre de 1858 al 1 de enero de 1861 y que dejó las arcas del gobierno en bancarrota y una pesada deuda externa, tuvo que hacerle frente a la segunda intervención francesa en México, cuya fase armada inició con la “Batalla del Cinco de Mayo” de 1862 en las afueras de Puebla y culminó con la captura y el fusilamiento del Emperador Maximiliano de Habsburgo el 19 de junio de 1867.
Expulsados los invasores franceses y derrotados los conservadores mexicanos que los apoyaban, Juárez ingresó triunfante a la Ciudad de México el 15 de julio de 1867 para restaurar la República, consolidar la independencia de México y forjar el Estado mexicano. Ese día, en un manifiesto a la nación, Juárez acuñó su célebre frase “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Las monarquías europeas y en particular Francia, quisieron contener el proyecto democrático de los Estados Unidos de América por considerarlo una amenaza a su forma de vida y al control de sus posesiones en el Caribe. En su lucha contra la intervención francesa en México, Juárez y sus fuerzas militares impidieron que desde territorio mexicano los franceses apoyaran a los estados esclavistas del sur de la Unión Americana en su aventura secesionista.
En su batalla por recuperar la independencia de México, Juárez también prestó una ayuda invaluable a la lucha de Abraham Lincoln para la preservación de los Estados Unidos como un solo país bajo la premisa básica de que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, diseñado por los padres fundadores, no desaparecerá de la faz de la tierra.
Juárez y Lincoln son considerados héroes centrales de las historias nacionales de México y Estados Unidos. Por eso no es un accidente que el puente internacional número dos de Laredo se llame Juárez-Lincoln. Ambos presidentes dejaron su huella no sólo en la historia sino también en la frontera. De acuerdo con el general Sheridan, el general Ulises Grant estaba convencido de que la invasión francesa a México y la rebelión de la Confederación estaban estrechamente relacionadas. Por eso, después de la rendición del general Robert E. Lee, el general Grant mandó al general Sheridan a sellar la frontera con México para evitar que los renegados vencidos se refugiaran en México buscando apoyo de los soldados franceses y austriacos que sostenían al emperador Maximiliano. Estaba convencido de que la rebelión sureña solo estaría totalmente controlada hasta que Juárez lograra expulsar a los invasores europeos y restableciera la República.
Estados Unidos no apoyó a Juárez a expulsar a los invasores europeos por temor a iniciar una guerra con Francia, pero el general Sheridan confiesa en sus memorias, que en una ocasión dejó armas a la orilla del río Bravo para que fueran encontradas fácilmente por los soldados juaristas.
Juárez y Lincoln nunca se reunieron. Sin embargo, sus luchas y coincidencias contribuyeron a la consolidación de nuestra forma común de gobierno republicano con los valores de libertad y democracia como soportes fundamentales.
En virtud de que el puente internacional que lleva sus nombres no cuenta con imagen alguna de Abraham Lincoln y Benito Juárez, la instalación de bustos de estos héroes en alguna plaza pública de Laredo, sería un justo reconocimiento a estos dos personajes que lograron mantener la integridad territorial de México y Estados Unidos, en defensa de nuestro modo de vida y de gobierno.
*Cónsul General de México en Laredo, Texas.
