ECONOMÍA SIN FRONTERAS

T-MEC 2026, una negociación clave

Escrito en OPINIÓN el

Esta semana, uno de los temas económicos más importantes es el inicio del proceso de revisión del T-MEC entre Estados Unidos, México y Canadá. No es solo un trámite técnico; en la práctica, se está convirtiendo en una negociación que puede marcar el rumbo del comercio en Norteamérica.

El acuerdo, que reemplazó al TLCAN en 2020, tiene una regla clara: cada seis años se revisa. En 2026, los tres países tienen que decidir si lo extienden, lo ajustan o lo dejan en una especie de incertidumbre hacia su posible vencimiento en 2036.

Pero lo realmente importante es el contexto actual.

Estados Unidos está buscando hacer cambios, sobre todo para reducir su dependencia de China y evitar que empresas chinas usen a terceros paiaes como una vía para entrar al mercado estadounidense.

Esto cambia el enfoque del tratado. Ya no es solo comercio —también es estrategia.

Por otro lado, México y Canadá están en una posición distinta. Generalmente prefieren mantener el acuerdo y evitar cambios significativos. Cabe recordar que la estabilidad es fundamental para atraer inversión.

Es decir: Estados Unidos quiere reglas más estrictas.

México y Canadá quieren mantener estabilidad.

El riesgo no es tanto que el tratado desaparezca -eso sería muy extremo- sino que entre en un escenario de cambios constantes. Y eso genera incertidumbre para empresas e inversionistas.

Y esto es clave: Cuando no hay claridad sobre las reglas del juego, muchas inversiones se frenan. Aun así, hay algo importante que no cambia:

El T-MEC sigue siendo fundamental. Regula cerca de $1 billón de dólares en comercio al año en la región, así que es muy poco probable que se rompa por completo.

Además, con todo lo que está pasando a nivel global -especialmente con empresas moviendo producción más cerca de casa- Norteamérica se vuelve cada vez más relevante.

En resumen, no estamos viendo solo una revisión del tratado, sino un momento que puede redefinir cómo compite la región en los próximos años.

Industrias como la automotriz, tecnología y manufactura podrían verse directamente afectadas dependiendo de qué tan estrictas se vuelvan las reglas de origen o los requisitos de contenido regional. Esto no es menor, ya que muchas empresas han estructurado sus cadenas de suministro precisamente alrededor de las condiciones actuales del T-MEC.

También hay un componente político importante. En Estados Unidos, este tema se cruza con la agenda electoral y con una mayor presión por proteger empleos locales. En México, el enfoque está más en mantener el flujo de inversión extranjera, especialmente en un momento donde el nearshoring está generando oportunidades relevantes.

Por eso, más allá del resultado final, el simple proceso de negociación ya está enviando señales al mercado. Las empresas están observando, ajustando planes y, en algunos casos, esperando antes de tomar decisiones grandes.

Mario Canales/Economista