RÍO REVUELTO

Cheque en blanco en Washington, ¿tanque vacío en Laredo?

Escrito en OPINIÓN el

Mientras en las oficinas climatizadas de Washington D.C., el secretario de Guerra, Pete Hegseth, despacha una solicitud de 200 mil millones de dólares con la ligereza de quien pide un préstamo menor, aquí en Laredo, la realidad se estrella contra el pavimento de la Interestatal 35 y las filas en las estaciones de servicio.

En apenas un mes, los laredenses hemos visto cómo el precio del galón de gasolina ha dado un salto brutal de más de un dólar, y no es una cifra abstracta en un presupuesto gubernamental; es el dinero que hoy falta en la mesa de algunas familias laredenses, es el margen de ganancia que se les escapa a nuestros transportistas y es el impuesto invisible de una guerra que se siente a miles de kilómetros, pero que nos está asfixiando aquí mismo.

La administración justifica este “cheque en blanco” bajo el nombre de la Operación Epic Fury, y nos dicen que es el costo de la libertad y de “matar a los malos” en Irán. Sin embargo, para el trabajador que tiene que cruzar puentes internacionales o para el chofer de un “big rig” que mueve el comercio entre México y Estados Unidos, ese costo se traduce en una inflación bélica que no parece tener techo.

Si el petróleo llega a los 200 dólares por barril, como advierten los analistas, nuestra economía local -que depende del movimiento constante de mercancías- se vería drásticamente afectada, esto sin contar con la escalada de precios de los productos ante el aumento del gasto de transporte.

Resulta irónico, por no decir doloroso, que mientras el Gobierno Federal encuentra la manera de materializar miles de millones para bombas y misiles de un día para otro, la infraestructura fronteriza y diversos programas sociales sigan esperando recursos, además de que piden patriotismo en el surtidor, pero éstos no sienten que se les ofrezca una estrategia de salida ni un plan para estabilizar los precios que mantienen viva a nuestra ciudad.

Washington debe entender que Laredo, el resto de Estados Unidos y el mundo -pues afecta a muchas naciones y mercados- no puede seguir financiando la geopolítica con el hambre de su gente y si la guerra está “ganada”, como afirma el presidente Trump, entonces, ¿por qué el castigo económico para el ciudadano común sigue aumentando?

La seguridad nacional no puede construirse sobre la bancarrota de las familias y tal parece que una parte del Congreso no está viendo estos 200 mil millones como simples números sino por su impacto real en ciudades como la nuestra, donde cada centavo cuenta y cada dólar extra en la gasolina es un paso más hacia una crisis que no elegimos.