EL AYUNTAMIENTO DE LAREDO vivió una noche de contrastes y sobre todo, reclamos; pues mientras el gobierno federal acelera un proyecto que amenaza con cambiar para siempre la fisonomía y la seguridad de nuestra región, casi dos docenas de ciudadanos se presentaron valientemente para alzar la voz.
No fueron solo palabras; fue un acto de resistencia civil frente a la imposición de un muro y un sistema de boyas que expertos califican como una “trampa mortal”.
Es inaudito que, ante la presencia de tantos residentes -desde educadores hasta agricultores como Mary Sue Galindo- que exigieron claridad y protección para sus tierras, el Cabildo de Laredo se haya mostrado impasible y mientras los ciudadanos desbordaban el recinto con discursos contundentes sobre la destrucción del río y el riesgo para las vidas humanas, sus representantes optaron por la parálisis.
El contraste es alarmante, pues por un lado, el doctor Mark Tompkins advierte técnicamente que el muro y las boyas son “inevitables” causantes de inundaciones catastróficas y daños estructurales a los puentes internacionales, motor de nuestra economía.
Por otro lado, casi 24 voces ciudadanas exigieron al regente municipal Joseph Neeb que tome las riendas, demande planos de ingeniería y busque alternativas que no impliquen la destrucción de nuestra ribera.
A pesar de este frente común de la comunidad, el alcalde y el consejo cerraron la sesión sin tomar una sola medida. Esta inacción y falta de propósito deja a Laredo en una vulnerabilidad sin precedentes. No se trata solo de política fronteriza; se trata de la seguridad física de las familias que viven cerca del corredor fluvial.
La ciudadanía ya cumplió con su parte al presentarse y denunciar el peligro, ahora queda en manos de las autoridades locales demostrar, en la próxima reunión del miércoles 25 de marzo, si están para servir a los intereses de Laredo o si permitirán que el gobierno federal confisque y destruya nuestro patrimonio por la fuerza.
El silencio del Cabildo ante el clamor de casi dos docenas de sus representados es, hoy por hoy, el mensaje más peligroso de todos.
