Eran 6:30 a.m., mi idea era empezar a escribir, otra vez, sobre el tema económico que está en boga: las consecuencias del conflicto armado de Israel y EEUU con Irán. Me estaba preparando mi primera taza de café, cuando pensaba cambiar de tema, di un sorbo al café, encontrando un tema de economía global, regional, local y hasta delicioso.
La economía del café es excesivamente grande, de hecho esta bebida es comercializada y consumida más que la Coca-Cola; no sólo eso sino también genera muchos empleos más.
Para dimensionar la grandeza de la economía del café, su producción mundial durante el 2025 fue de casi 250 mil millones de dólares norteamericanos, cifra superior al PIB de Hungría o bien equivalente a 10 veces la producción anual de Gambia. En ese mismo año el mercado de esta bebida generó 2 mil 300 millones de dólares en México, casi cinco veces más que todo el calzado deportivo, tenis, que se produce en nuestra economía.
La industria del café es tan importante en el mercado mundial que es el segundo producto básico más comercializado, sólo se encuentra atrás del petróleo, generando empleo para cerca de 125 millones de personas en el mundo, desde su proceso agrícola hasta su comercialización final. Aquí en nuestro país la industria del café genera medio millón de empleos.
Por si fuera poco, hay estudios que señalan que este mercado crecerá, alcanzando un monto de casi 500 mil millones de dólares. Siendo un producto inelástico, es decir que sin importar si el precio sube o baja su consumo permanece igual.
Más del 80 por ciento de la producción del café se concentra en Brasil, Vietnam y Colombia, México por su parte se encuentra en la posición 14 a nivel mundial.
Desafortunadamente en el mercado de esta deliciosa bebida existen grandes injusticias como son los ingresos de penuria que reciben los pequeños productores, monto que equivalen a una ínfima parte del precio final. Además, los productores, sin importar su tamaño, se enfrentan al cambio climático y a plagas que cada vez son más resistentes a los pesticidas. Siendo lo más doloroso la injusticia laboral, por las condiciones precarias donde laboran, sin contar con prestaciones legales, encontrándose en muchos casos en una situación de explotación laboral.
Por ello es importante que los consumidores de café compremos este producto con el certificado de “comercio justo”, adquiriendo marcas que tengan un trato directo con los productores y consumiendo café local.
Bien lo dice la frase: “La vida es como una taza de café. Todo está en cómo la preparas, pero sobre todo en cómo la tomas”, por mi parte, que sea negro y amargo.
