Las etapas de los cambios se están sucediendo, esta ciudad ya muestra lo que por siempre se había anhelado, pasar de su parcial estancamiento al total crecimiento, trasladándose Nuevo Laredo hacia la era de la diversificación comercial.
Ante esto, cabe mencionar que la preparación académica de las nuevas generaciones está acarreando hoy e indudablemente este nuevo proyecto de vida comercial, sociedad que y por lo mismo, tiene más a su alcance gran variedad de oportunidades no solo laborales, sino de emprendimiento, logros que no necesitaron de luchas sindicales ni políticas como en otros tiempos.
Recordar que antes la economía se sostenía gracias al turismo sobre todo al llegado del vecino país del norte, las familias de “gringos” eran para los neolaredenses como esa bendición que generaba dinero, esa codiciada y deseada moneda norteamericana.
De éstos la visita obligada era hacia esas tiendas de curiosidades o “curios” como se les conocía antes, las que iban desde las de muy buena y excelente calidad y categoría, hasta las que solo se enfocaban a la venta de artesanías de barro, yeso o lámina.
Por esto la actividad de la gente común estaba prácticamente enfocada al “shoe shine” como pregonaban los niños, o sea el aseado de calzado, el buscarle estacionamiento, el hacerle al guía de turistas llevando o acompañando al “güero” a la mejor cantina, a la Plaza de Toros, a esas visitantes familias al mejor restaurante. Lo curioso de todo esto es que con los años muchos hacían carrera en estas su forma de vida, al “saltar” de las calles hacia los negocios de curios, restaurantes, cantinas entre otros, pero ya como empleados.
La gente de otras décadas aquí en Nuevo Laredo no aspiraba a mucho, las señoritas eran casaderas a temprana edad al no haber muchas opciones para ellas, y las que optaban por el trabajo, las carreras de secretarias bilingües, taquimecanógrafas eran casi la única opción para adaptarse a la vida comercial a través de la banca, pequeñas, medianas o grandes empresas y para los hombres la carrera de Contador Privado igual estudiada en una escuela comercial era ese punto de partida para obtener desde la responsabilidad de una empresa o gerencia.
El panorama no era igual para todos, otros jóvenes eran casi obligados a seguir el oficio de su padre, el estudio era algo muy lejano ante la pobre economía familiar, la figura del trabajo arduo para aportar dinero era sinónimo de hombría, por lo mismo los mantenía fuera de cualquier emprendimiento, el formar un hogar de manera urgente, era no una necesidad de convivencia, sino de presión social.
Agregar que con el paso del tiempo el incremento intenso de la actividad aduanera acarreó un sinnúmero de actividades, surgiendo a través de estos, los empresarios transportistas, los agentes aduanales, creando otras fuentes como los alijadores, ocupándose y de inmediato a los jefes de familia como choferes, las mujeres como secretarias, pero con muchas más obligaciones y actividades, los hombres jóvenes como tramitadores, mensajeros.
Dando paso esto a otras actividades “ancladas” pero ambulantes o callejeras como aquel vendedor de periódicos, el aseador de calzado, el vendedor de botas, el de las aguas frescas y los lonches para el apurado, el de la lotería para los soñadores, entre muchos más.
Otros establecidos como la cantina para el “cansado”, ese estrecho, pero acogedor local como taquería, la pequeña papelería, el peluquero para el que nunca tenía tiempo, todos enclavados sobre el “camino” o vías por donde se concentraba toda la actividad aduanera, comercial.
Surgiendo y para todos ellos como impulsores del pequeño comercio, nombres o apodos que se trasladaban entre los trabajadores para mejor conocer o identificar de aquel su oficio o negocio, entonces el “pelucas” al peluquero, el “taquito” para el taquero, el “mala suerte” para ese vendedor de lotería, “el lonchero” o “mata perros” al carnicero.
Cierto es que actualmente la economía está teniendo, logrando un giro muy importante entre los habitantes de Nuevo Laredo, pero cierto es también que la participación de todos los sectores desde comerciales hasta educativos está permitiendo lograr ese forjamiento de una nueva sociedad más participativa, mejor preparada, por lo mismo con mayores y variadas oportunidades de emprendimiento, de trabajo.
CIUDAD PRIVILEGIADA
A nivel nacional esta frontera por siempre ha sido señalada como una ciudad “privilegiada” económicamente hablando, pero anteponiendo y destacando esa ventaja a su situación geográfica, de su tramitación aduanera, a su cruce de carga transfronteriza más que a la capacidad de su población.
Sin embargo, en estos últimos años se ha generado un veloz emprendimiento cargado de calidad y variedad, actividades que están demostrando de los habitantes de Nuevo Laredo capacidad y profesionalismo, impulsos que están dando pie al surgimiento de esa nueva plataforma comercial, a esas maneras distintas de producir, que por igual están generando y como en antaño esa necesaria cadena de economía.
