RÍO REVUELTO

Sed en la frontera; un trimestre sin lluvias en los Laredos

Escrito en OPINIÓN el

NUEVO LAREDO enfrenta un inicio de 2026 alarmante. Las cifras no mienten y el panorama es árido: con apenas 5 milímetros de lluvia en lo que va del año, nuestra ciudad ha caído nuevamente en el estatus de “Sequía Extrema”; un retroceso preocupante que nos devuelve a escenarios críticos que no veíamos desde mayo pasado, rompiendo la tregua que nos dio un 2025 relativamente equilibrado.

Lo que vivimos hoy no es solo una “racha seca”; es un fenómeno que roza mínimos históricos, comparado con el promedio de 65 milímetros que deberíamos tener para este primer trimestre, el “cero” que marcan febrero y marzo en los registros de CILA son un balde de agua fría -o, mejor dicho, de polvo- para la región, pues estamos peligrosamente cerca de repetir el fatídico 2002, cuando la lluvia simplemente se olvidó de nosotros.

Para Nuevo Laredo, este indicador de CONAGUA es una señal de alerta roja y es que mientras el 46% del estado respira tranquilo, nosotros formamos parte de ese vulnerable 5.4% que sufre la peor parte de la sequía.

Esto no es solo un dato estadístico; es una amenaza directa a la estabilidad del sector agropecuario que compartimos con Nuevo León y Coahuila, motor vital de nuestra economía regional.

Es momento de que, como comunidad fronteriza, miremos al cielo con realismo y al suelo con responsabilidad, pues la naturaleza nos está enviando un mensaje claro: el agua es un recurso finito y, en este 2026, se está convirtiendo en nuestro tesoro más escaso.