RÍO REVUELTO

El impacto en Laredo, de una guerra distante

Escrito en OPINIÓN el

EN UNA CIUDAD fronteriza como Laredo, donde el movimiento diario de personas, comercio y transporte depende casi por completo del automóvil y del transporte de carga, el aumento en el precio de la gasolina no es un asunto lejano ni abstracto. Es un golpe directo al bolsillo de miles de familias y trabajadores que cada día cruzan calles, carreteras y puentes internacionales para mantener viva la economía de los llamados Dos Laredos.

Esta semana, el combustible en Laredo superó nuevamente la barrera de los tres dólares por galón. Según datos de GasBuddy, el precio más bajo registrado fue de 2.99 dólares, mientras que en algunas estaciones alcanzó hasta 3.29. El promedio local ronda los 3.19 dólares, una cifra que contrasta con los 2.46 dólares que se pagaban apenas hace una semana.

El detonante de esta escalada no está en Texas ni en Washington, sino a miles de millas de distancia. El conflicto militar en Irán —tras los ataques realizados por Estados Unidos e Israel— ha sacudido los mercados energéticos mundiales. La tensión en la región, combinada con recortes de producción en Medio Oriente y el cierre efectivo del estratégico Estrecho de Ormuz, ha empujado el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril.

Las cifras lo reflejan con claridad. De acuerdo con la American Automobile Association (AAA), el precio promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos se ha disparado hasta los 3.48 dólares por galón, cerca de un 17% más desde el inicio de las hostilidades a finales de febrero.

Pero en esta frontera la historia no se cuenta sólo de un solo lado, pues al cruzar el Río Bravo hacia Nuevo Laredo, el combustible se mide en litros y en pesos, y aunque no puede ser totalmente ajeno a las presiones del mercado internacional, tiene por ahora un tope acordado entre federación y empresarios.

Actualmente, el litro de gasolina magna o regular en esta ciudad fronteriza ronda entre 20 y 21 pesos por litro, mientras que la premium se ubica alrededor de 22 a 23 pesos en distintas estaciones de servicio.

Si se convierte a galones -medida utilizada en Estados Unidos- y billetes verdes, ese precio equivale aproximadamente a entre 4.30 y 4.70 dólares por galón, dependiendo del tipo de cambio y de la estación de servicio.

Es decir, incluso con el reciente aumento en Texas, la gasolina sigue siendo considerablemente más barata del lado estadounidense de la frontera. Esta diferencia explica por qué muchos automovilistas del lado mexicano cruzan para llenar el tanque en Laredo, mientras que los transportistas que operan en ambos países calculan cuidadosamente dónde cargar combustible para reducir costos.

En una región donde el comercio internacional mueve miles de camiones diariamente, cada incremento en el combustible tiene un efecto dominó y en Laredo al ser el puerto terrestre más importante entre Estados Unidos y México, cualquier aumento en el costo del transporte termina reflejándose en los precios de mercancías que cruzan la frontera.

El dato histórico tampoco pasa desapercibido, pues en junio de 2022, el galón en Laredo llegó a costar 4.51 dólares y aunque todavía estamos lejos de ese récord, con la rapidez con la que los precios han subido en los últimos días genera preocupación entre consumidores, transportistas y comerciantes, claro, veremos qué efecto tendrá hoy en los mercados el mensaje de Trump de ayer por la tarde.

La realidad es que los Dos Laredos viven conectados no sólo por puentes y comercio, sino también por la volatilidad del mercado energético mundial, pues cuando el petróleo se dispara por tensiones en Medio Oriente, el impacto se siente lo mismo en una estación de servicio en Laredo que en una bomba de gasolina en Nuevo Laredo.

Con todo lo anterior queda claro que en esta frontera, los conflictos globales no se quedan en los titulares internacionales: terminan reflejándose en el precio que cada conductor paga al llenar su tanque.