RÍO REVUELTO

La nómina de “El Mencho”

Escrito en OPINIÓN el

LAS ELECCIONES suelen traer una guerra sucia o campañas de desprestigio en las que regularmente se tira la piedra y se esconde la mano, pero en Laredo en el puesto para Juez del Condado de Webb, esa confrontación ha sido abierta y transparente, con anuncios en radio, televisión, medios impresos e internet, que siempre concluyen con “anuncio pagado por…”.

Como siempre, esos dimes y diretes llegan a saturar a un segmento de la población, mientras que otros consideran que, si bien puede llegar a ser un periodo ruidoso, ayuda a tomar una decisión informada, si se están sacando mutuamente los trapitos al sol.

Por lo pronto la disputa que no ha pasado desapercibida es entre la coalición de Ciudadanos Contra el Basurero de Laredo y el candidato a Juez de Condado C.Y. Benavides III, pues los miembros de esta coalición encabezada por Pamela Jordan, argumentan que es  preocupante el patrón de proyectos fallidos de Benavides, incluyendo el rechazado basurero ‘Pescadito’, idea que no llegó a concretarse por la oposición de la comunidad y una batalla de 11 años con residentes y propietarios de tierras, reguladores estatales y federales y los tribunales; una batalla que costó millones de dólares.

En los comerciales en contra de “C.Y.” se aborda también un presunto historial de agresiones, demandas por incumplimiento en el pago de algunas obligaciones fiscales, entre otros trapitos que le han estado atribuyendo.

Hoy concluye la votación anticipada y el martes 3 de marzo se decidiría todo, hasta entonces veremos quién convence a los votantes de tener la razón, la calidad moral o ambas.

LA NÓMINA que tenía “el Mencho” para su personal habría sido encontrada y las reacciones no se dejaron esperar, especialmente de los residentes del norte del país, quienes consideraron los montos como muy bajos y por los que no valía la pena el riesgo.

Si bien habría diversos puestos, realmente ninguno parecía ostentoso, comenzando por una veintena de halcones que ganaba 2 mil pesos -semanales, aparentemente- y que muchos en la frontera consideraron que era considerablemente menor que un salario mínimo y que incluso si estuviera un poco por encima, no valen la pena para actividades de esa naturaleza en la que se exponen a una serie de peligros, comenzando por la muerte que alcanzó a algunos durante los enfrentamientos, así como la detención de otros que vivirán tras las rejas por un tiempo.

Quienes más ganaban, posiblemente mandos, pues solo se mencionan sus apodos, eran 10 mil pesos, mientras que el personal a su cargo devengaba 4 mil semanales, que, de igual manera, está muy cerca del mínimo en la frontera; aunque en el caso de ese grupo, estaba situados en Jalisco.