AHORA QUE CABEZA DE VACA ya no goza de recurso legal alguno para protegerse de la orden de aprehensión por delincuencia organizada, lavado de dinero, defraudación fiscal, huachicoleo fiscal, entre otras ‘pequeñeces’ que hizo durante su administración, muchos se preguntan sobre lo que sigue para él, tomando en cuenta que se la vive ‘autoexiliado’ o más bien en fuga.
Claro, lo del exilio es un decir, pues por su ciudadanía estadounidense de nacimiento, podría decirse que ‘regresó a casa’, aunque nunca produjo para ese país (ni tampoco para México), incluso el poco antecedente que hay de él, es su arresto siendo un joven ladrón.
Durante su estadía en Estados Unidos, se ha tomado fotos de paseo por Washington D.C., asistiendo a reuniones republicanas -que no van precisamente a favor de México-, visitando Yellowstone con su familia, viendo juegos de futbol americano en estadios, etc., pero a pesar de ser estadounidense de nacimiento, quiere seguir viviendo de México.
Francisco García Cabeza de Vaca no puede decir que ganó su dinero honradamente, ni que lo heredó, pues todo lo obtuvo durante su paso por la función pública, con cuestionables gestiones como alcalde, senador y gobernador, de hecho fue tan corrupto que para los tamaulipecos, el paso del PAN por la entidad fue un debut y despedida, pues ya no quedaron ganas de que otros como él siguieran haciendo lo mismo.
Para los tamaulipecos, Cabeza de Vaca es un bandidazo y para el gobierno federal mexicano también, tanto que en teoría, si pusiera un pie en territorio azteca ya sin amparo lo podrían esposar y poner tras las rejas; pero para los estadounidenses no es alguien que figure para bien ni para mal, pero el ICE no lo puede expulsar por ser ciudadano norteamericano.
Obviamente, el simplemente seguiría viviendo en Estados Unidos pero tal vez tendría que bajarle a su ritmo de vida para que le dure los recursos que pudo quedarse, pues no parece ser alguien que sepa obtener dinero de otra forma que no sea robando desde la función pública, ya que no ha dado pistas de tener habilidades empresariales, además de que tampoco es alguien muy confiable como para hacer negocios con él.
Si bien el gobierno federal ha manifestado su intención de arrestarlo, por la burocracia y obstáculos de la ley internacional, es complicado y muy tardado extraditarlo, pues por su cuenta no va a venir a México en donde tiene orden de aprehensión. Entonces, seguirá viviendo como gringo; pero no como alguien que trabaja y tiene una lealtad a su país, que sería algo muy respetable, sino simplemente refugiándose en su estatus de ciudadano estadounidense.
