La Cuaresma 2026, marcada por el lema “Caminemos juntos en la esperanza”, invita a la conversión a través de la oración, el ayuno y la limosna. Es un tiempo de 40 días para la renovación espiritual, el retorno a Dios con humildad y la práctica de la caridad, preparándonos para la Pascua. Con estas palabras, resume la IA el mensaje del Papa para la Cuaresma de este año.
Pero, aparte de ser un evento marcado por el calendario donde, al inicio de esta semana se celebraban los multitudinarios carnavales en muchas partes del mundo, sigue sin perder actualidad este mensaje:
Con el Miércoles de Ceniza ha iniciado la cuaresma, tiempo de ayuno, oración y limosna, en preparación para la Semana Santa.
Aquí 10 frases del Papa Francisco para reflexionar sobre el sentido de la Cuaresma.
1.La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros.
2. El ayuno vivido como experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón, lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento.
3. Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios “hace nuevas todas las cosas”.
4. En la vida tendremos siempre cosas que hacer y tendremos excusas para dar, pero, hermanos y hermanas, hoy es el tiempo de regresar a Dios.
5. La cuaresma es un viaje que implica toda nuestra vida, todo lo que somos. Es el tiempo para verificar las sendas que estamos recorriendo, para volver a encontrar el camino de regreso a casa, para redescubrir el vínculo fundamental con Dios, del que depende todo.
6. El viaje de regreso a Dios se dificulta por nuestros apegos malsanos, se frena por los lazos seductores de los vicios, de las falsas seguridades del dinero y del aparentar, del lamento victimista que paraliza. Para caminar es necesario desenmascarar estas ilusiones.
7. La cuaresma es un abajamiento humilde en nuestro interior y hacia los demás.
8. La ceniza sobre la cabeza nos recuerda que somos polvo y al polvo volveremos. Pero sobre este polvo nuestro Dios ha infundido su Espíritu de vida.
9. Nuestro viaje de regreso a Dios es posible sólo porque antes se produjo su viaje de ida hacia nosotros. De otro modo no habría sido posible. Antes que nosotros fuéramos hacia Él, Él descendió hacia nosotros.
10. El Padre que nos llama a volver es Aquel que sale de casa para venir a buscarnos; el Señor que nos cura es Aquel que se dejó herir en la cruz; el Espíritu que nos hace cambiar de vida es Aquel que sopla con fuerza y dulzura sobre nuestro barro.
Hasta aquí estos diez puntos que, a lo largo de los años, recomendó el Papa Francisco. Para muchos de nosotros, la Cuaresma es el preámbulo de las vacaciones, el “spring break”, algunas comidas como el pescado, habas o lentejas, el ramo bendecido el Domingo de Ramos y hasta allí, prácticamente sin ninguna repercusión con la vida diaria o inadvertidas en la vida social. Como si la necesidad de cambiar nuestra conducta hacia una forma de vida que nos hagan mejores personas, hubiera dejado de ser necesaria para una sana convivencia social.
“¡Es que hoy son otros tiempos!”. Se suele exclamar, como si esta afirmación nos dispensara de ir renovando nuestra conducta o manera de ver las cosas, refugiándonos en un individualismo que suele hacernos más fáciles de dominar por nuestras debilidades, porque, el principal enemigo a vencer en nuestra degradación como humanidad, la encontramos dentro de nosotros mismos. Es hora de un cambio del cual, usted tiene la última palabra.
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