LAS CRISIS por mínimas que sean, generan rumores o especulaciones y de ahí deriva un pánico que en ocasiones sólo es fomentado por personas que están desinformadas, como ahora que circulan publicaciones sobre el supuesto caso de un niño que falleció de sarampión en Nuevo Laredo; sin embargo, se trató de tuberculosis.
Por estar en boga el tema, algunas publicaciones irresponsables lo atribuyeron al sarampión, no obstante en Nuevo Laredo y el resto del país, diariamente fallecen personas de todas las edades por muchos otros padecimientos.
Durante la pandemia, ocurrió también este fenómeno de desinformación, en las que algunas personas en busca de atraer reacciones a sus publicaciones, alarmaban con titulares que aseguraban que autoridades sanitarias, gobiernos, hospitales, etc., “no querían que se supiera” cierta información que usualmente tenía que ver con una cantidad inflada de decesos, contagios, etc.
En Nuevo Laredo el panorama no es crítico aún, pues si bien podría ser inminente que se registre algún caso de sarampión por ser una frontera muy transitada, aún no ocurre, además de que la respuesta a la vacunación fue abrumadora este fin de semana, acudiendo incluso personas que ya estaban inmunizadas y buscaban aplicarse una dosis de refuerzo.
Tenga por seguro que de llegar a presentarse algún caso de sarampión en la localidad, que es posible, se enterará por El Mañana y en ese escenario, le informaríamos si hay motivo o no de tomar medidas; sin embargo, si llegara a ocurrir y se mantiene en cantidades mínimas, definitivamente no sería motivo de alarma.
La realidad es que hay muchos otros padecimientos de los que deberíamos de cuidarnos, pues las enfermedades del corazón mataron 712 neolaredenses el año pasado, la diabetes se llevó a más de 280 personas, los tumores malignos a 242, las afecciones del hígado a 157, incluso la neumonía e influenza acabó con la vida 114 residentes locales, y la lista sigue.
