Una iniciativa presentada en el Congreso de Tamaulipas busca reformar la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores para reforzar su protección, para evitar abusos contra nuestros abuelitos y abuelitas.
En específico, propone añadir como obligación de la familia abstenerse de imponerles trabajos forzados o actividades que afecten su dignidad, integridad o salud física y mental.
El planteamiento parte de una realidad poco visible: muchos adultos mayores, por dependencia económica o fragilidad física, terminan realizando labores domésticas, de cuidado o incluso productivas sin consentimiento pleno ni condiciones adecuadas.
La reforma no crea derechos nuevos, sino que precisa y amplía los ya existentes contra abuso, explotación y violencia, aterrizándolos al ámbito del hogar, donde estas prácticas suelen normalizarse.
En el fondo, el objetivo es claro: reconocer a la persona adulta mayor como sujeto de derechos… no como recurso familiar disponible.
¿Usted qué opina?
