La importancia de la Copa Mundial de la FIFA 2026 para México radica en los beneficios económicos estimados en hasta 60 mil millones de pesos, y los efectos posteriores como destino turístico y de inversiones al país anfitrión. Sin embargo, habrá otros como los impactos socioambientales que se dará en las sedes (Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara), y que están cotidianamente afectando la vida de los ciudadanos ya que se están dando modificaciones en aeropuertos, en algunas vías de comunicación y en general varias “mejoras o adecuaciones en la infraestructura urbana” para que los visitantes permanezcan o se trasladen entre las sedes de manera cómoda y ágil.
De las afectaciones ambientales puedo comentar lo que sucede en Monterrey, siendo que hemos sufrido con tantas obras viales que están generando polvos, emisiones de gases efectos invernadero (GEI) no solo por las obras en sí mismas, sino aquellas provocadas por el tráfico derivado de las deviaciones o modificaciones de rutas; generación de residuos de los trabajadores o las propias adecuaciones de las vialidades que ha implicado presencia de material de construcción e incluso las modificaciones o remozadas de los propios estadios de futbol o la remodelación en caso de los aeropuertos (Ciudad de México y Monterrey), lo que es un verdadero dolor de cabeza no solo por el impacto ambiental propiamente sino además por los disturbios en la vida cotidiana del ciudadano.
Es importante señalar que impactos ambientales de la contienda futbolística tendrán efectos inmediatos y a mediano plazo, ya que se ha reportado un incremento en las emisiones como el CO2 que se dará por la dispersión y lejanía geográfica de las sedes entre EE. UU, México y Canadá, pues implica, no solo los traslados aéreos/terrestres de los aficionados y equipos, sino además traslados al interior de cada país. A lo que se añade que los impactos acumulados por la construcción y modificación de infraestructura (aeropuertos, vías de comunicación y remodelación /operación de los propios estadios) que ya se indicaron. Cabe señalar, que esta Copa futbolera 2026 podría ser uno de los eventos más contaminantes en Norte América, esto acorde al informe FIFA’s Climate Blind Spot (Scientists for Global Responsibility, et al 2025) que reporta que este mundial será responsable de al menos 9 millones de toneladas de carbono equivalente, es decir, toneladas de bióxido de carbono (tCO2e) que se traduce en un aumento del 92% respecto al promedio de las ediciones 2010-2022 (4.71 millones tCO2e).
Al respecto hay que mencionar que al menos el Congreso de la CDMX, ya tomó la iniciativa de instalar una Comisión Especial de Seguimiento y Vigilancia para la organización de Copa Mundial, que esperemos le dé seguimiento o haga recomendaciones de acciones de prevención, más que medidas de mitigación, ante las acciones de la magna contienda futbolera que se llevará en América del Norte. Esto considerando que, si bien el futbol tendrá impactos económicos significativos, también habrá impactos ambientales puntuales (en una zona y tiempo corto) acumulativos como los referidos anteriormente y su efecto se verá posteriormente.
A lo anterior se suma que en las últimas semanas se dio a conocer que Estados Unidos, uno de los países anfitriones del mundial, ha decido retirarse con sus sesenta y seis organizaciones internacionales, tratados y acuerdo multilaterales de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y en específico el abandono las actividades relacionadas al Cambio Climático (CC). Por lo que ahora sólo nos queda esperar las consecuencias ambientales inmediatas que traerá el mundial y aquellas que se producirán a mediano plazo como consecuencia del aumento de la demanda de recursos naturales como el agua, mayor energía, comida, etcétera, es decir, las sequias recurrentes y extremas, huracanes y con ello inundaciones, olas de calor y frío entre otros eventos que para zonas como el norte de nuestro país afectarán no solo la calidad de vida, sino tendrán impacto negativo en su economía, porque tendremos que realizar acciones para mitigarlas y negociar con Estados Unidos temas como el agua y energía que se requerirán en mayor medida.
