Quizás parezca muy aventurado el estar hablando en estos momentos de elecciones, sin embargo, lo que si se puede adelantar es el de solicitarle a los dirigentes de los distintos partidos políticos que ¡ya no pinten bardas en campañas!
Evitar el establecerse como esos partidos políticos de siempre, con los cuales, y a través de sus dirigentes se han permitido el pintarrajear desde paredes de casas, hasta bardas de negocios dando al visitante, transeúnte y habitante solo un aspecto deprimente.
Prohibirse ya ese “lujo”, libertad que el propio residente de esta frontera y al visualizar ese desorden derramado por todos los rincones de Nuevo Laredo, absorbe y de una manera impotente de estos, no ese mensaje político, sino más bien esa señal de abuso, de impunidad al sentirse intocables.
No es por demás recordar que en otras épocas y en todo el territorio mexicano al avecinarse este tipo de campañas políticas para atraer el voto, necesario era el generar y en demasía esos mecanismos de atención hacia el ciudadano, esto a sabiendas de que el voto era en verdad difícil de acarrear, obtener a través de las urnas.
Entonces, se externaban mensajes por todos los rincones de ese pueblo, ciudad, estado según el tipo de elección, se provocaba esa “fiesta” cívica, pero y desafortunadamente creando un panorama de desorden y contaminación visual, esto al atiborrar todo espacio publico con pintas en cualquier sitio para ellos “apropiado”.
Acarreando este tipo de prácticas ese gran “olvido”, el de borrar todas esas señales o mensajes partidistas en bardas o paredes, permaneciendo aun en estas por años y hasta por décadas sus leyendas partidistas.
Cierto es que así se estilaba décadas atrás, al entender que la gente de esos tiempos mostraba poco interés, participaba muy poco en épocas de elecciones, pero cierto es también que, ante las nuevas generaciones mejor preparadas académicamente, y para entender el mensaje ya no es necesaria tanta proyección visual.
Sin embargo, a estas alturas de modernidad en todos los aspectos adicionado con ciudadanos mexicanos mucho mejor preparados académicamente, mas conscientes de lo que su propia patria demanda, está provocando en ellos que piensen de diferente manera.
Por lo que hoy y para todo naciente político, nuevo funcionario que posea o represente cualquier cargo, igual para ese catedrático, para ese empresario, para ese ciudadano o ciudadana en general, el dañar o permitir que se siga abusando de esta manera de su entorno ciudadano, provocando esa contaminación visual, es algo ya no opcional, permisible.
Hoy en día, la comunicación en todos sus formatos se manifiesta de una forma tan acelerada que lo que se planea en el norte en cuestión de minutos ya se sabe en el sur del país, por lo que y de tomarse una decisión, una iniciativa de ya no mas utilizar los espacios públicos sobre todo las bardas y paredes para poner mensajes políticos en tiempos de campaña seria un gran avance, un buen principio.
Ante esto, ojalá que reuniones de políticos, de funcionarios que representan a sus ciudadanos tomen en cuenta este importantísimo punto, así ser esos generadores de iniciativas en el norte para que en corto tiempo emulen dichas acciones los del centro y sur del país.
El hacer otro tipo de labor sin dañar el ambiente sería fabuloso, pasar entonces a ser prospectos si de puerta en puerta, de abrazos o saludos de manos, acciones normales, casi obligadas en estas cuestiones, entendiendo por igual que la tecnología permite y de una forma aparejada, casi extraordinaria, que esa búsqueda de penetración con la gente llegue de una forma más rápida, cálida, veraz y efectiva.
Hoy es el tiempo de promover un candidato no del modo antiguo como se ha estilado en estas últimas décadas, sino más bien utilizando esos variados canales radiales, impresos, digitales y electrónicos, los cuales permiten modificar, eliminar y de tajo todo lo anteriormente adoptado para el convencimiento o provocar la atención de la gente.
En estas próximas elecciones será más que aplaudible, digno de un gran honor aquel partido que no dañe mas a Nuevo Laredo, el que, dentro de sus proyectos de campaña eduque, sea ese el de nunca mas utilizar esos primitivos formatos de “ilustrar” bardas con mensajes políticos, lograr con esto, no solo el conservar esa imagen limpia de la ciudad, sino y por igual mantener la política local como ese ejemplo nacional, de primer nivel.
