El día 2 de febrero no solamente se celebra, no es solamente el llamado Día de la Candelaria, sino que es el día en que se venden más tamales en nuestro país, como también el día en que se consume más champurrado.
Algunas personas “levantan” la imagen del Niño Dios y suelen vestirlos no solamente con la vestidura blanca, sino ahora existe el llamado “niño doctor” o de “San Judas”, ¡hasta el Niño futbolista! Todo de acuerdo a la devoción de las personas. Otros acuden a bendecir velas o se reúnen a celebrar la fiesta que se comprometieron el Día de Reyes. Afortunadamente la fecha coincide con un asueto, lo cual permite celebrarlo con mayor facilidad.
En el consultado sitio de Wikipedia, encontramos la siguiente información sobre esta fiesta: “La Fiesta de La Candelaria se celebra, según el calendario el 2 de febrero, en recuerdo al pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén y la purificación de la Virgen María después del parto, para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento (Lev 12;1-8). La fiesta es conocida y celebrada con diversos nombres: la Presentación del Señor, la Purificación de María, la fiesta de la Luz y la fiesta de las Candelas; todos estos nombres expresan el significado de la fiesta. Cristo, la Luz del mundo presentada por su Madre en el Templo, viene a iluminar a todos como la vela o las candelas, de donde se deriva el nombre de Candelaria.”
Pero, más allá de la historia, lo que importa es el mensaje.
Hace varios años, el obispo de Tlalnepantla, Estado de México, concluía su mensaje con estas palabras:
“Vivimos un tiempo de tinieblas, hay la violencia, el narcotráfico, la liberación, muchas familias se están rompiendo, y entonces ahí es precisamente donde nosotros tenemos que ser luz para los demás. Cuando estamos en una oscuridad no podemos ver, y ahí el ejemplo de que nos caigamos, pero cuando alguien enciende una vela empezamos a ver el camino, y el Camino es Jesús.
Así es que esta fiesta de la Presentación del Señor es decirle al Niño Dios que esté con nosotros; y que la fiesta de la Candelaria, que son las candelas, las velas, es que seamos luz para los demás, luz con nuestra comprensión, luz con nuestra solidaridad, luz con nuestra fraternidad, luz con este deseo de acompañar a Jesús con nuestra vida.
Que esta fiesta sea un día luminoso, un día de luces, para que alumbre nuestra vida y el camino de los demás. Así sea.”
Por eso, quedarse en los tamales, las velas o la bendición de las imágenes, es quedarse con lo más superficial de esta fiesta. Lo que hace que le demos sentido a esta fiesta es precisamente convertirnos cada uno de nosotros en una luz, para la familia, para la comunidad ¡hasta para la naturaleza! Tristemente muchos de nosotros nos hemos convertido en un lastre… nuestros resentimientos nos han oscurecido de tal manera que, hasta nuestras mejores habilidades han quedado arrinconadas. Lo invito a hacer la diferencia. ¡A disfrutar el festejo! Pero principalmente ¡A vivir el mensaje! Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.
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